El perro del tío Alegrías

Volviendo a mi mujer, le expliqué entonces y repito ahora, que depende el sitio, el citado can tiene unas características u otros. Por ejemplo, en la zona de Valencia, el Tío Alegrías era vecino de un pueblecito llamado Benagéber, de escasa población pero famoso por su embalse. Y aquel vecino tenía un perro que utilizaba para cazar, pero con la particularidad que cuando saltaba la liebre, al chucho le entraban ganas de mear o de cagar -con perdón- y esa inoportunidad hacía que perdiese la presa.

Pero en Cartagena no, esa historia queda para otro perro, el galgo Lucas o el galgo del Tío Lucas. Por lo que sé, está bastante extendida por la geografía nacional, especialmente entre los cazadores, esa expresión de “ser más inoportuno que el Galgo Lucas, que se ponía a cagar cuando veía a la liebre”.

La versión que nos quedamos aquí, en Cartagena, es que el tal Tío Alegrías era un pobre (hoy se diría una persona en riesgo de exclusión o cercana a estar bajo el umbral de la pobreza) o un tío rácano, vaya usted a saber, que tenía un perrito que pasaba mucha hambre.

También se dice a veces “pasar más hambre que el perro de un gitano”, pero supongo que estará ya o a punto de estar en la lista de las expresiones prohibidas por la nueva Santa y Progre Inquisición, ya que tiene connotaciones racistas o étnicas.

Se puede sustituir por “más hambre que el perro de un ciego”, aunque los perros de los ciegos ya no viven ahora como vivían hace años, afortunadamente, o “más hambre que el perro de un afilador”, lo que tampoco sería muy acertado, ya que apenas hay afiladores, los pocos que se ven van motorizados y no llevan perro y, lo que es peor, podría caerte una denuncia del Sindicato de Afiladores (si es que existe) por ofensas, ya que ahora nos ofendemos todos por todo.

Por cierto, en Granada, la expresión del perro del afilador es más larga y con más gracia. Dice “pasas más hambre que el perro del afilador, que se comía las chispas para comer algo caliente”.

Yo voy a seguir utilizando la expresión “más hambre que el perro del Tío Alegrías”, en primer lugar porque soy cartagenero, y en segundo porque tiene menos inconvenientes que las demás.

Salvo que existan los descendientes del Tío Alegrías y me pongan una demanda por ofensas, claro.

Publicado por Jotaefe

Poco que contar.

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