El blancor cartagenero

A ver, que nos entendamos, el blancor, como Teruel, existe. Nos dice la RAE que es lo mismo que blancura y esta, a su vez, es la cualidad de blanco.

Si se molestan en consultar la entrada de la RAE verán que blanco tiene hasta 25 acepciones. Una de ellas, por cierto, es un murcianismo para la urraca. Pero, a lo que vamos, no está el blancor cartagenero, eso es algo nuestro.

¿Y de qué se trata? Pues de esa calma que hay a veces, no sé si tras la tormenta o no, esa tranquilidad absoluta que se produce tanto en el mar como en la atmósfera, una situación despejada de paz y bienestar, sin nada que lo enturbie, ni un viento inoportuno, ni una marejadica, ni unos “nulos” amenazantes… Eso es el blancor.

Alguien tenía que decirlo

Alguien tenía y tiene que decirlo Y, de hecho, ya somos bastantes en términos absolutos pero pocos, muy pocos, en términos relativos a la totalidad de gente a la que le importa poco o nada lo que ocurra con su idioma. Hagamos un pequeño experimento. Les voy a escribir una noticia -supuesta- que podría oírse en cualquier emisora de radio o televisión o leerse en cualquier tipo de prensa:

“El Presidente de la Xunta de Galicia recibió el pasado domingo al President de la Generalitat de Catalunya y al Lehendakari de Euskadi en la ciudad de A Coruña donde trataron diferentes asuntos. Durante el viaje fueron escoltados por miembros desplazados de la ertzaintza y Mossos d’esquadra.”

¿Encuentran algo raro? ¿no? Bien, hagamos otra prueba. Les leo otra noticia.

“La Queen de England recibió el pasado domingo a la Kanzler de Deutchland y al Prèsident de France en la ciudad de London. Durante el viaje fueron escoltados por miembros desplazados de la BundesPolizei y la Gendarmerie”.

Púa arriba, canto ensima

Algunas entradas me da entre pereza y tristeza hacerlas, como esta. Y es que no sé si a alguien le interesa de verdad saber qué significa una expresión como “¡Púa arriba, canto ensima!”

Intentaré explicarme mejor. Sí que hay todavía cartageneros a los que les interesa el habla peculiar de su tierra, pero son -somos- cada vez menos y, además, como ya no estamos en vías de hacer la primera comunión, los que utilizamos estas benditas/malvadas redes sociales, aún menos todavía. Estas autopistas digitales, como se les llama de forma bastante cursi, las transitan sobre todo jóvenes que, cautivos de la globalización, el habla vintage de los icues se la trae al pairo.

Un mal trago

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El Covid-19 no era una lisquica

En las cosas del Habla Cartagenera hoy tenemos un 2×1, como si esto fuera la tiendesica de la esquina: “Lisquica” y “Bisagra”.

Nos han encerrado, aunque ellos dicen confinado porque el jodío virus no era una lisquica, como decían ellos y todos sus bisagras y está muriendo mucha gente, sobre todo mayor.

Hay muchos bisagras y bisagros en televisión

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Mardal, un carnero heteropatriarcal.

Es extraño volver al blog después de tanto tiempo, como extraños son los tiempos que estamos viviendo, confinados en casa por culpa de un maldito virus chino y, en parte, por un gobierno inepto.

El dibujo de hoy lo hice en marzo, pero no de este nefasto año 2020, sino del pasado 2019. ¿Y por qué no lo había publicado hasta hoy? Son razones múltiples, tanto laborales como médicas, pasando por las familiares.

Pero a nadie importan mis dificultades personales y, digo yo, que si están aquí, seguramente es porque les interesa, entre otras cosas, el habla de Cartagena,  y más concretamente, el término mardal.

Mardal
mardal
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La pájara

Dicen que todos los equipos -de fútbol- sufren una pájara, o dos, a lo largo de la temporada.

Mi equipo, el FC Cartagena, también. Y parece que suele llegar entre febrero y marzo. Se ve que la pájara esa es ave migratoria y tiene sus fechas, o qué sabré yo.

El caso es que estamos en Enero y la pájara ya ha llegado. El Efesé ha vuelto a perder, esta vez con el poco boyante Sevilla At. y ha visto volar el liderato. Como la pájara.

Recuerdos navideños

Mis recuerdos navideños están llenos de olores, sonidos e imágenes variopintos. La mayoría agradables, y alguno un poco siniestro.

Entre los primeros están las tortas de Pascua que hacía mi madre, y su aroma, el sonido de los villancicos (todos en español, claro, el inglés no había llegado aún), el belén y sus figuritas de barro desportilladas, con el río hecho de papel de aluminio y el lago con un espejito.

Pero

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Copia de una tarjeta de Ferrándiz

A este equipo le falta algo

A este equipo le falta algo.

Hacía tiempo que no dibujaba nada del Efesé. No me apetecía, son muchas decepciones seguidas. Creo que fue hace más de dos años cuando hice algo en este blog.

Hoy el Murcia le ha ganado por 2-0 pero lo peor no ha sido la derrota, que ya es mala perder con los pimentoneros, sino cómo se ha perdido.

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¿Quién es el julay?

Para empezar, “julay”, formalmente no existe, porque la RAE no reconoce el término.

Sin embargo, sí que es un término utilizado coloquialmente, y el significado común es el de individuo incauto, alguien fácil de engañar. Tiene una segunda acepción, menos extendida y que va cayendo en el desuso y es el de homosexual, refiriéndose únicamente al hombre.

En Cartagena también se usa pero, cómo no, con un significado totalmente opuesto al de uso común. Y, en este caso, totalmente es lo que se dice totalmente.

Aquí, el julay no es el incauto, no es el engañado, sino el que engaña. Aquí, el julay es un ser bajo, despreciable y ruin.
¿Ganas de llevar la contraria? Podría ser. Como diría Eduardo Marquina, “Cartagena (y yo) somos así, señora”.

Imitando a los maestros tras las elecciones municipales

A la hora de dibujar, siempre me gustó imitar a los maestros. Al menos, a los que yo consideraba maestros.

Cuando se celebraron las elecciones municipales, el 26 de mayo de 2019, ganó en Cartagena mi candidato favorito: Pepe López. O Superlópez, como le llamamos algunos paisanos. Aquello me dio la oportunidad de imitar a Jan y recrear a su famoso superhéroe.

No es un pájaro, no es un avión, es Superlópez.
Superlópez, volando sobre la cúpula del Ayuntamiento.

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