Népeta, que no es que no exista, pero…

Népeta. Con los años que tengo y el habla de mi tierra nunca dejó de sorprenderme. Y eso me ocurrió también con népeta.

Si se busca en la RAE  la palabreja esa, népeta, no la va a encontrar, pero no es que no exista , no. Es que es un término que corresponde expresamente a la horticultura. Se le llama también Népeta cataria, Hierba de gato, Menta gatera y Nébeda. Y el nombre científico, en latín, es Nepeta x faassenii.

O sea que existir, existe. Ahora bien ¿por qué en Cartagena una népeta es una nevada, o nevazo?  Doy mi palabra de que no he podido encontrar la explicación.

Una népeta en plena Cartagena, pocas veces se ve eso.

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Cala del Reventón, de Cartagena

En las costas de Cartagenaque no de Murcia, porque la ciudad vecina no tiene mar cercano– está la Cala del Reventón.

Cae, desde la ciudad trimilenaria, en dirección este, hacia Cabo de Palos, un poco antes de llegar a la Cala del Muerto, nombre que parece sacado de una novela de Robert Louis Stevenson.

Cala del Reventón, tal y como la muestra Google Maps

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Oye, copela, oye..

La palabra copela, existe, como Teruel, vaya que sí, aunque no es de uso corriente.

Se refiere a un vaso en forma de cono truncado, que se utiliza para trabajar y purificar los minerales de oro o plata, y como curiosidad añadida tiene que está hecho con ceniza de huesos calcinados. Es de suponer que no serán humanos, claro.

Pero en Cartagena, tan dados que somos en darle pescozones al diccionario y desconcertarlo, a él y quienes nos oyen, le cambiamos el significado.

Copela

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Honey, que tanto me hizo llorar

Cuando la vimos por vez primera no sabíamos si era macho o hembra, de eso hace ya tiempo.  Primero fue mi mujer, paseando a nuestro perro Lanzarote, y me dijo que era muy temeroso y no podía acercarse a él.

Parecía perdido, o más bien abandonado. Andaba buscando alimento, supimos después, pero siempre huía al intentar el acercamiento. Aparecía casi todos los días. Lo veíamos de lejos, suponíamos -y suponemos- que era un perro de caza de los muchos que hay abandonados por sus dueños, cuando son viejos o si no valen para la caza.

Me hacía sufrir aquel perro al que no podíamos ayudar, porque no se dejaba o no sabíamos convencerle. Era invierno, y trataba de suponer dónde pasaría las noches, con tanto frío.

Honey, hoy feliz ya.

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La jícara cartagenera

Una jícara, vaya por delante, es una vasija pequeña, generalmente de loza, según nos explica la RAE.  Y, además, suele emplearse para tomar chocolate, en estado líquido, claro, habría que añadir.

Es una especie de chocolatera, más o menos equivalente a la cafetera o a la tetera.

Sin embargo por alguna extraña razón, que no alcanzo a comprender ni he podido localizar, en Cartagena se transforma en un trozo de chocolate, en estado sólido.

jícara cartagenera

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Continuemos

He estado mucho tiempo sin escribir en este blog. No ha sido por olvido ni desidia. He estado en periodo de reflexión concerniente a diferentes aspectos de mi vida.

Con respecto a esta actividad bloguera en concreto, continuaré elaborando entradas correspondientes a la historia, constumbres, personajes, etc. de mi ciudad. Pero nada más. En el campo reivindicativo ya me he convencido de que los cartageneros no tenemos arreglo.

Continuemos

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Mantillón, hablando en cartagenero

Hace unos días, un famoso humorista cuyo nombre no diremos, pero que formaba parte del dúo cómico Martes y Trece y no es Millán Salcedo, dijo en una tertulia televisiva que un líder político cuyo nombre obviaremos y que se ha comprado recientemente un caserón de más de medio millón de euros, tenía aspecto de sucio, de no haberse duchado en 3 días. Como era de esperar, le llovieron las críticas o, dicho en castizo, hostias como panes. Todo se lo habría ahorrado hablando en icue, o dicho de otro modo, hablando en cartagenero. Por ejemplo, si hubiese dicho que lo veía un poco mantillón. Nadie habría entendido nada (salvo algunos cartageneros, porque la palabra está en vías de extinción) pero lo habrían tomado como un cultismo y habría seguido el debate pacífica e intelectualmente elevado como lo son todos los de La Sexta Noche.

Mantillón

Si se molestan en buscar “Mantillón” en el diccionario de la RAE -bueno, no se molesten, ya les pongo yo el enlace-    verán que lo ponen como murcianismo. No le hagan caso a la RAE, que ya está muy mayor. Es un cartagenerismo.

Vahanero

Vahanero. La he buscado y no, tampoco la encuentro en otra parte.  Ni su origen.

Vahanero, otra palabra en riesgo de extinción.

No hay pan, pero sí palabras, para tanto chorizo.

Es otra palabra propia del habla de Cartagena, ya en desuso, también es cierto.

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Calle del Conducto, donde tanto trabajé

Calle del Conducto, versión añeja.

No lo han pillao con el carrito del helao, sino con el de las chuches.

Tengo especial cariño a esta calle ya que la visitaba casi a diario durante una parte de mi vida, cuando trabajaba para Publicidad Cros, que entonces tenía allí su domicilio.

Origen del nombre de Calle del Conducto

Tomó su nombre por un conducto que recogía las aguas procedentes de la calle Santa Florentina, que entonces era una rambla (y que a su vez recogía las aguas procedentes de la Serreta) y las vertía en la calle Real.

Maror, que tampoco está en la RAE

Maror no está, no. No la busquen en el diccionario de la RAE porque no la van a encontrar en la lengua castellana.

Sin embargo, es una palabra cartagenera que sí que existe en otros idiomas. Por ejemplo, en el catalán, en donde significa mar con olas que oscilan entre 0,5 y 1,25 metros.

De origen catalán. Vaya por Dios

Y el habla de Cartagena, que es tributaria de diferentes zonas de España, ha tomado esta palabra “maror” del catalán para referirse a la marea u oleaje pero… en el Mar Menor.

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