Mantillón, hablando en cartagenero

Hace unos días, un famoso humorista cuyo nombre no diremos, pero que formaba parte del dúo cómico Martes y Trece y no es Millán Salcedo, dijo en una tertulia televisiva que un líder político cuyo nombre obviaremos y que se ha comprado recientemente un caserón de más de medio millón de euros, tenía aspecto de sucio, de no haberse duchado en 3 días. Como era de esperar, le llovieron las críticas o, dicho en castizo, hostias como panes. Todo se lo habría ahorrado hablando en icue, o dicho de otro modo, hablando en cartagenero. Por ejemplo, si hubiese dicho que lo veía un poco mantillón. Nadie habría entendido nada (salvo algunos cartageneros, porque la palabra está en vías de extinción) pero lo habrían tomado como un cultismo y habría seguido el debate pacífica e intelectualmente elevado como lo son todos los de La Sexta Noche.

Mantillón

Si se molestan en buscar “Mantillón” en el diccionario de la RAE -bueno, no se molesten, ya les pongo yo el enlace-    verán que lo ponen como murcianismo. No le hagan caso a la RAE, que ya está muy mayor. Es un cartagenerismo.
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Vahanero

Vahanero. La he buscado y no, tampoco la encuentro en otra parte.  Ni su origen.

Vahanero, otra palabra en riesgo de extinción.

No hay pan, pero sí palabras, para tanto chorizo.

Es otra palabra propia del habla de Cartagena, ya en desuso, también es cierto.

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Calle del Conducto, donde tanto trabajé

Calle del Conducto, versión añeja.

No lo han pillao con el carrito del helao, sino con el de las chuches.

Tengo especial cariño a esta calle ya que la visitaba casi a diario durante una parte de mi vida, cuando trabajaba para Publicidad Cros, que entonces tenía allí su domicilio.

Origen del nombre de Calle del Conducto

Tomó su nombre por un conducto que recogía las aguas procedentes de la calle Santa Florentina, que entonces era una rambla (y que a su vez recogía las aguas procedentes de la Serreta) y las vertía en la calle Real.

Maror, que tampoco está en la RAE

Maror no está, no. No la busquen en el diccionario de la RAE porque no la van a encontrar en la lengua castellana.

Sin embargo, es una palabra cartagenera que sí que existe en otros idiomas. Por ejemplo, en el catalán, en donde significa mar con olas que oscilan entre 0,5 y 1,25 metros.

De origen catalán. Vaya por Dios

Y el habla de Cartagena, que es tributaria de diferentes zonas de España, ha tomado esta palabra “maror” del catalán para referirse a la marea u oleaje pero… en el Mar Menor.

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Apeadero de Barrio de Peral

El apeadero de Barrio de Peral

No era una estación; era, como su nombre indica, un apeadero. Un lugar para bajarse del tren antes de llegar a Cartagena o para tomarlo, al poco de haber salido de la ciudad trimilenaria.

Es un lugar al que le tengo especial cariño. Mi calle daba por un extremo a él y allí, en la plaza que había a sus espaldas, he jugado mucho al fútbol.

También allí me fastidié el menisco, pero pelillos a la mar.

Inauguración del apeadero

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Dársena de botes, terreno ganado al mar

Ganado al mar.

“Estoy tan acostumbrado a perder que cuando gano me cabreo”, repite a menudo un buen amigo.

Se refiere, sobre todo, al fútbol, a nuestro desafortunado equipo el Efesé, que acumula tantos infortunios o más que el “pupas” Atlético de Madrid, aunque no seamos tan famosos.

La frase la hace extensiva mi amigo a otras pérdidas que atañan a la ciudad en general, porque también pierde, perdemos todos, con bastante frecuencia.

Algunas veces, claro, también ganamos, aunque sea al mar.

Dársena de botes antigua.

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Adarve, sabor añejo

Adarve, una calle con sabor añejo

Calle Adarve

Adarve, palabra de origen árabe, significa “protección, defensa, muro de una fortaleza”, y esta calle tomó ese nombre ya que parte de ella la formaba la muralla que protegía a Cartagena.

Una calle pequeña pero cargada de historia

Tiene historia por todas partes rodeándola: , aquí lo puedes comprobar.   

Y aquí también, en este artículo de La Opinión.

Golisme, para echar de comer aparte

Golisme no significa literalmente lo que dice el título, que haya de ponérsele la comida en otro lugar. La titulación del post, haciendo una pirueta, indica que esa palabra tiene un comportamiento un tanto extraño.

Veamos, en el habla de Cartagena hay infinidad de palabras relacionadas con el comer (mucho, poco, rápido, sin orden, etc. etc.).

Parece que nuestros abuelos valoraban mucho ese acto, el de comer. Quizás porque no lo practicaban todo lo que deseaban o necesitaban y por eso aparece tantas veces.

Difíciles de contentar a la hora de comer, eso son los golismes.

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Enza, sólo aquí

Enza, una palabra que solamente existe aquí. Y así lo recoge el diccionario de la RAE.

Trampa para incautos

También dice la RAE, en su primera acepción, que es inclinación o afición y, si lo dice ella, ha de ser verdad, aunque después de aceptar “iros” como imperativo de ir, con el argumento de que lo dice mucha gente, lo cierto es que ya para mí ya no es lo que era. La tengo en cuenta, sí, pero sin el respeto que me inspiraba antes.

Enza, en Cartagena

Pero a lo que iba; que dice la Real Academia que es un murcianismo y, seguramente, que enza sea afición o incinación en Murcia debe ser así, pero no lo sé por mí mismo.

Yo soy cartagenero y lo que sí sé en primera persona es que en mi tierra la segunda acepción de doña RAE sí que se da. Es sinónimo de cebo, señuelo, reclamo.

Valona, otra palabra de origen misterioso

En realidad la palabra “valón” o “valona”, no es extraña para nada. En el diccionario de la RAE se encuentra y con muchas acepciones, ya sean los naturales de una parte de Bélgica, ciertos calzones anchos de siglos pasados, cuellos de ropa grandes antiguos,  etc.

Valona

Misteriosa palabra

Lo que ya no está tan claro o, mejor dicho, nada claro, es por qué en el habla de Cartagena se llama así a la copa o parte alta de la palmera.

Pero así es.