El mundo nunca es suficiente

El mundo nunca es suficiente. Jugaba el Efesé contra el Rayo Vallecano, entonces entrenado por Pepe Mel. Y con la ayuda de Sagüés Oscoz, el señor de negro (o de amarillo fluorescente, o de naranja mandarina, o de cualquier otro color con que visten ahora los árbitros, colores salidos de las delirantes fantasías de Ágata Ruiz de la Prada), pasaron por encimaSigue leyendo “El mundo nunca es suficiente”