Apeadero de Barrio de Peral

El apeadero de Barrio de Peral

No era una estación; era, como su nombre indica, un apeadero. Un lugar para bajarse del tren antes de llegar a Cartagena o para tomarlo, al poco de haber salido de la ciudad trimilenaria.

Es un lugar al que le tengo especial cariño. Mi calle daba por un extremo a él y allí, en la plaza que había a sus espaldas, he jugado mucho al fútbol.

También allí me fastidié el menisco, pero pelillos a la mar.

Inauguración del apeadero

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En el día de hoy

En el día de hoy, 29 de Marzo, pero de hace 79 años, entraron las tropas fascistas en Cartagena.

Entrada de las tropas franquistas en Cartagena

“En el día de hoy” ultimo parte de guerra

Y dos días después, el famoso último parte de guerra de fecha 1 de Abril de 1939, decía: “En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

Esos últimos objetivos militares fueron, precisamente, Cartagena y Alicante, que se mantuvieron fieles a la República hasta el último día.

INLACASA

Inlacasa

¿Qué era INLACASA? Pues el acrónimo de INdustrias cteas de CArtagena SA

Desapareció, lamentablemente, hace tiempo. Sus instalaciones estaban a la salida de Los Barreros en dirección a La Palma.

Instalaciones de INLACASA

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¿Barrio de Peral o Los Molinos?

Barrio de Peral o Los Molinos

Siempre ha habido, desde que me reconozco, esa pequeña, pequeñísima discusión en cuanto a cómo llamar al Barrio de Peral, que es su nombre oficial.  Ya que muchas veces se dice, yo también lo hago y soy de allí, Los Molinos.

Alguna explicación ha de haber a eso. Y la hay, claro. Aquí está:

“A principios del siglo XIX en este paraje nació y creció la aldea de “Los Molinos de Ribera”, apellido del molinero, denominada popularmente “Los Molinos”.

El día 21 de Diciembre de 1.889 el Ayuntamiento de Cartagena adjudicó a este núcleo urbano el nombre de “Barrio de Peral” en homenaje a nuestro ilustre paisano Isaac Peral y Caballero, inventor del Submarino.”

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Juego de Tronos: Pepe López Targaryen

Esta historia, cuyo parecido con una serie de televisión no es pura coincidencia, sino que es a cosica hecha (o a casico hecho) se desarrolla en un mundo medio ficticio de carácter medieval donde hay varios reinos. También aquí hay varias líneas argumentales: la guerra política por el control de Levante (una provincia perdida años atrás) entre varias familias nobles (o innobles) que aspiran al Trono de Crespillo, mucho más apetecible que el de Hierro, mirusté.

El trono de crespillo

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El día de la sed de Cartagena

El día de la sed

Estudiábamos en el colegio, al menos cuando yo era niño, ahora no lo sé, que hay una España húmeda y una España seca. Y yo vivo en Cartagena, que está en la seca. Quizás en la zona más seca de la seca, ya que el sureste español está en proceso de desertización y la aridez es tremenda.

Vamos que nos morimos de sed, metafóricamente. Desde siempre.

El día de la sed

En 1931, el día 1 de septiembre (hoy se cumplen 86 años) tuvo lugar en Cartagena “El Día de la Sed”, y aquel día los cartageneros de la ciudad y de su campo se echaron a la calle para pedir AGUA.

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Mierdas eternas

Somos guarros, así, en general, y desde el cariño. No hace falta encargar un estudio a ninguna universidad buena o mala para saberlo; es algo fácilmente comprobable a ojo de buen cubero, basta con salir a la calle y abrir los ojos. Y no estoy hablando de la higiene particular y casera de cada quien, que ni la sé ni me importa. Me refiero a la colectiva, al uso que hacemos de las vías y espacios públicas. Y por ser eso, públicas, normalmente no pensamos que son de todos, sino que son “mías”. Y como son mías, hago lo que quiero y me cago en ellas. Y si yo no, mi perro.

Hablo de las cacas de perro porque es ese el cao que me trae hoy aquí, pero puede ser de cualquier naturaleza la mierda y en cualquier ubicación el lugar. Podemos hablar de papeles, compresas y pañales usados, latas de refrescos vacías, pilas agotadas… lo que nos venga a la cabeza. Y el lugar son las calles, las playas, las plazas y parques, cines, bares… cualquier lugar por el que pasen los bárbaros. Y no los del norte, no. Los de los cuatro puntos cardinales, porque de ser guarros no se escape nadie. Así tenemos el planeta como lo tenemos.

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Los marcianos atacan Cartagena

Hace unos días se produjo una noticia que se propagó rápidamente por toda España: a Manolo el del Bombo le habían robado su ídem en Murcia, durante su visita para animar a la selección española de fútbol en su enfrentamiento a la de Colombia. Por suerte, la extraña desaparición tuvo un final feliz para el bueno de Manolo ya que, misteriosamente, el bombo robado en Murcia apareció poco después junto al Cuartel de la Armada, en Madrid.

Esta desaparición (robo) en Murcia y aparición en Madrid ha sorprendido a bastante gente pero, sin embargo, a muchos cartageneros no nos ha extrañado tanto. Estamos ya curados de espanto con cosas que, por estas latitudes, desaparecen de un sitio y aparecen en otro. Aunque casi siempre suele ocurrir que se desvanecen en Cartagena y aparecen en Murcia.

Los amantes del misterio apuntarían a que quizás sea cosa de marcianos. Quizás se estarían aproximando mucho. Mucho.

El caso es que estas abducciones se producen desde hace muchísimos años. Haciendo una relación (breve, para no cansar demasiado) de cosas que han desaparecido en Cartagena para aparecer en Murcia en los últimos 30 o 35 años, tenemos: la Delegación de Tabacalera,  los Servicios de Defensa, la Delegación de Correos y su gestión comercial, la Delegación del Centro Farmacéutico, los Servicios de Telefónica, el Instituto Anatómico Forense, la Delegación de Distribución de Prensa, la Delegación del Banco de España, la Delegación Provincial de Cultura, la infraestructuras y servicios carcelarios por el cierre de la cárcel de San Antón, el Consulado francés, los servicios y aduanas del Puerto de Cartagena (no me he equivocado al escribirlo, lo repito: DEL PUERTO DE CARTAGENA), la terminal ferroviaria de contenedores, el CEHIFORM -Centro Histórico-Fotográfico de la Región de Murcia-, la carrera Solar Race y algunas otras que no recuerdo.

Pero, seamos justos, no todas las cosas que desaparecen en Cartagena luego aparecen en Murcia. Por ejemplo, el Parque Tecnológico, aprobado por la Asamblea Regional para Cartagena, apareció luego en Fuente Álamo. O los servicios ferroviarios Cartagena-Montpelier que luego aparecieron en Lorca. Aunque se sospecha que son los mismos marcianos los responsables.

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Banderita tú eres roja, banderita tú eres blanca

La bandera de la provincia marítima de Cartagena parece que goza de pocas simpatías entre algunas fuerzas políticas, precisamente aquellas que tienen sus jefes fuera de Cartagena. ¡Vaya por Dios!

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¿Por qué no matar todos los gatos?

Desde siempre se ha sabido, claro que sí, que los gatos están asociados a las brujas, los herejes, los demonios en general y al Diablo, con mayúsculas, en particular. Hasta el Paga Gregorio IX lo declaró, en 1233, la reencarnación de Satanás. Y sabemos que el Papa no se equivoca nunca. Nunca. Y por si quedaba alguna duda y todavía quedaban remolones que miraban con condescendencia a los mininos, luego vino el Papa Inocencio VIII y, en 1484, excomulgó a todos los gatos. Además, aquellos que estuvieran junto a brujas (que prácticamente eran la mayoría de las mujeres que viviesen solas), debían ser quemados con ellas. Con un par.

Después vinieron las terribles plagas de la peste negra o peste bubónica, que se cargó a millones de europeos. Ojito al dato: millones. Una peste que transmiten las ratas, o mejor dicho, los parásitos que viven tan ricamente en las ratas. Por cierto, las ratas no habían sido excomulgadas ni nada de eso. No había prácticamente gatos que las mantuvieran a raya, de modo que se reprodujeron, no como conejos, sino como lo que eran, como ratas, que son aún más prolíficas. Y claro, salen algunos tontos por ahí diciendo que si hubiese habido gatos, no habría pasado eso, y que en el pecado cometido con los felinos llevaron la penitencia de la peste transmitida por las ratas.

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