Calle de Juan Fernández, marinero y descubridor

La calle de Juan Fernández es una de las más largas y populosas de Cartagena y, además, era una de las que soportaban mayor intensidad de tráfico rodado debido a que era casi la única vía posible para el desplazamiento desde el casco viejo de Cartagena en dirección hacia el Barrio de Peral, La Palma, Las Tejeras, La Puebla y, partir del importante cruce de caminos existente en La Palma, una vía rápida de desplazamiento para trasladarse a Cabo de Palos, La Manga, Pozo Estrecho, Torre Pacheco y otros lugares de toda esa poblada y congestionada zona. Hoy, con la creación de nuevas vías que circundan Cartagena, ese tráfico se ha aliviado.

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Año 1992 – Zona Franciscanos

La calle de Juan Fernández  quedó proyectada como tal en los planes urbanísticos municipales de principios del siglo XX. En sus orígenes no se le adjudicó nombre alguno que la identificara. Únicamente, en los planos de la llamada Zona de Ensanche se le adjudicó el de “Calle nº 16”. En realidad era la carretera que unía el Paseo de Alfonso XIII con el Barrio de Los Molinos o Barrio de Peral, y dicha carretera discurría por campos desiertos de viviendas y cubiertos por grandes extensiones de juncos, ya que por aquellos años el suelo todavía era en cierto modo pantanoso e insalubre debido a que eran terrenos cubiertos con escombros y otros vertidos que terminaron por cegar lo que fue el mar interior de la vieja Carthago Nova, o mar de Mandarache.

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Severiano, duque de Cartagena

Empiezo esta serie de “Cartageneros y Cartagenericos” con uno que precisamente nacido en Cartagena no parece que fuese aunque sí que es uno de los personajes que más lustre y brillo han dado la ciudad, porque engendrar en un sitio a cuatro santos y pico no lo hace cualquiera. Hablo, claro, del duque Severiano. Y lo del pico ya lo aclararé después.

Severiano parece que nació en Italia, siendo hijo del rey ostrogodo Teodorico el Amalo, o también conocido como Teodorico el Grande. Como todo el mundo sabe 😉   Teodorico fue rey de Italia y gobernó sobre los ostrogodos, por derecho propio (el derecho que le daba haber asesinado al anterior rey, Odoacro, con sus propias manos), y sobre los visigodos en nombre de su nieto Amalarico, hasta que se hizo mayor de edad. Este gobierno sobre los visigodos le daba en la realidad el mando sobre España, aunque entonces se llamaba Hispania, caprichos de las historia. Y este gobierno indirecto sobre España es lo que nos manda a Severiano para acá.

El_Duque_Severiano

La provincia cartaginense era la mayor de España por aquellos tiempos y su capital era Cartagena. A fin de tenerlo todo atado y bien atado. Teodorico envió a su hijo Severiano como duque de Cartagena, y este cogió un barco en Ostia y se vino para acá. Ya tenemos a Severiano hecho todo un cartagenero de postín. Lo primero que hizo –o lo segundo, vaya usted a saber- fue casarse con una española, a fin de estrechar lazos y todas esas cosas que hacen los nobles. La buena mujer se llamaba Santina o Sancha, que suena muy español, y dicen que era descendiente del emperador Teodosio; Teodosio el Grande, claro, que aquí  todo el mundo parece que era grande. Todo el mundo sabe también 😉 😉  quién fue Teodosio, emperador de Roma, pero si alguien no se acuerda, para eso está la Wikipedia.  Es muy probable que, efectivamente, la mujer de Severiano fuese española y fuese descendiente del emperador Teodosio, en primer lugar porque este había nacido en España y en segundo porque esta gente no se casaba con la cocinera o la lavandera, tenía que ser de dama de alta cuna, aunque fuese de baja cama, como cantaba Cecilia.

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Los Cuatro Santos, como los mosqueteros, pero al revés.

Como todo el mundo sabía, porque ahora ya se sabe cada vez menos, los Tres Mosqueteros eran cuatro. A Porthos, Athos y Aramis había que añadirle D’Artagnan, que aprobó luego las oposiciones a mosquetero del estado.

Y si alguien visita la calle de los Cuatro Santos podría llegar a la conclusión de que son tres porque en sus hornacinas están San Fulgencio, San Isidoro y Santa Florentina, pero no está San Leandro, que se halla en buenas manos para su restauración. Cuando pase la ITV, que se está haciendo larga, volverán a ser cuatro.

El lugar donde están las hornacinas con los cuatro hermanos cartageneros, hijos del Duque Severiano, y que alcanzaron la santidad, se llamaba antes Las Cuatro Esquinas, un nombre muy poco original ya que en casi todas las ciudades había un lugar llamado así, y solía ser centro de reuniones y actividad ciudadana.

Y las Cuatro Esquinas no eran, como hoy, centro de la Calle de Los Cuatro Santos, sino que eran comienzo y fin de dos calles porque, aunque hoy sea una sola, antes era calle de Sola (por Don Luis de Sola, un religioso que vivió en ella) desde la calle del Aire hasta la calle de Jara, o sea, hasta las Cuatro Esquinas. Y la otra calle, que partía de ese punto y llegaba hasta la plaza de San Ginés (de la Jara) se llamaba calle de Ginés Díaz.

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