Cartagena antigua, algunas foticos

Unas cuantas imágenes de la Cartagena antigua que andaban sueltas por ahí, o sea, por internet.

Calles Sagasta y Carmen

El famoso Bar Americano

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Juego de Tronos: Pepe López Targaryen

Esta historia, cuyo parecido con una serie de televisión no es pura coincidencia, sino que es a cosica hecha (o a casico hecho) se desarrolla en un mundo medio ficticio de carácter medieval donde hay varios reinos. También aquí hay varias líneas argumentales: la guerra política por el control de Levante (una provincia perdida años atrás) entre varias familias nobles (o innobles) que aspiran al Trono de Crespillo, mucho más apetecible que el de Hierro, mirusté.

El trono de crespillo

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Mierdas eternas

Somos guarros, así, en general, y desde el cariño. No hace falta encargar un estudio a ninguna universidad buena o mala para saberlo; es algo fácilmente comprobable a ojo de buen cubero, basta con salir a la calle y abrir los ojos. Y no estoy hablando de la higiene particular y casera de cada quien, que ni la sé ni me importa. Me refiero a la colectiva, al uso que hacemos de las vías y espacios públicas. Y por ser eso, públicas, normalmente no pensamos que son de todos, sino que son “mías”. Y como son mías, hago lo que quiero y me cago en ellas. Y si yo no, mi perro.

Hablo de las cacas de perro porque es ese el cao que me trae hoy aquí, pero puede ser de cualquier naturaleza la mierda y en cualquier ubicación el lugar. Podemos hablar de papeles, compresas y pañales usados, latas de refrescos vacías, pilas agotadas… lo que nos venga a la cabeza. Y el lugar son las calles, las playas, las plazas y parques, cines, bares… cualquier lugar por el que pasen los bárbaros. Y no los del norte, no. Los de los cuatro puntos cardinales, porque de ser guarros no se escape nadie. Así tenemos el planeta como lo tenemos.

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¿Por qué no matar todos los gatos?

Desde siempre se ha sabido, claro que sí, que los gatos están asociados a las brujas, los herejes, los demonios en general y al Diablo, con mayúsculas, en particular. Hasta el Paga Gregorio IX lo declaró, en 1233, la reencarnación de Satanás. Y sabemos que el Papa no se equivoca nunca. Nunca. Y por si quedaba alguna duda y todavía quedaban remolones que miraban con condescendencia a los mininos, luego vino el Papa Inocencio VIII y, en 1484, excomulgó a todos los gatos. Además, aquellos que estuvieran junto a brujas (que prácticamente eran la mayoría de las mujeres que viviesen solas), debían ser quemados con ellas. Con un par.

Después vinieron las terribles plagas de la peste negra o peste bubónica, que se cargó a millones de europeos. Ojito al dato: millones. Una peste que transmiten las ratas, o mejor dicho, los parásitos que viven tan ricamente en las ratas. Por cierto, las ratas no habían sido excomulgadas ni nada de eso. No había prácticamente gatos que las mantuvieran a raya, de modo que se reprodujeron, no como conejos, sino como lo que eran, como ratas, que son aún más prolíficas. Y claro, salen algunos tontos por ahí diciendo que si hubiese habido gatos, no habría pasado eso, y que en el pecado cometido con los felinos llevaron la penitencia de la peste transmitida por las ratas.

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Cartagena ¿dónde mejor?

A veces, algunas fotos quedan bien, y esta que tomé hace unos meses, me gustó.

Amanece en el puerto de Cartagena.

Amanece en el puerto de Cartagena.

La frase “Cartagena ¿dónde mejor?” la acuñé a principios de los 90 para una campaña que hice cuando trabajaba para la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena.

Vacaciones forzosas

Vacaciones forzosas fue el tema con que retomé mi antiguo blog en Enero de 2012, después de otro parón por razones diversas. Entonces decidí reeditar mi Carta-a-ginés que había empezado también en Enero pero de 21 años antes, en 1991. Desempolvé a mi personaje Pencho para que hablase de asuntos de Cartagena. Como explicaba Pencho a su amigo Ginés en la entradilla, había un poco de revuelo en la ciudad, o más concretamente entre los funcionarios del Ayuntamiento porque éste quería que tomasen forzosamente las vacaciones durante el mes de Agosto, por aquello de reducir costos y la crisis, que sirve de excusa para todo.

vacaciones-forzosas

Ahorro en el Ayuntamiento de Cartagena

No sé cómo acabaron aquellas vacaciones forzosas de Agosto. Yo no volví a oír hablar de ellas.