El blancor cartagenero

A ver, que nos entendamos, el blancor, como Teruel, existe. Nos dice la RAE que es lo mismo que blancura y esta, a su vez, es la cualidad de blanco.

Si se molestan en consultar la entrada de la RAE verán que blanco tiene hasta 25 acepciones. Una de ellas, por cierto, es un murcianismo para la urraca. Pero, a lo que vamos, no está el blancor cartagenero, eso es algo nuestro.

¿Y de qué se trata? Pues de esa calma que hay a veces, no sé si tras la tormenta o no, esa tranquilidad absoluta que se produce tanto en el mar como en la atmósfera, una situación despejada de paz y bienestar, sin nada que lo enturbie, ni un viento inoportuno, ni una marejadica, ni unos “nulos” amenazantes… Eso es el blancor.

Púa arriba, canto ensima

Algunas entradas me da entre pereza y tristeza hacerlas, como esta. Y es que no sé si a alguien le interesa de verdad saber qué significa una expresión como “¡Púa arriba, canto ensima!”

Intentaré explicarme mejor. Sí que hay todavía cartageneros a los que les interesa el habla peculiar de su tierra, pero son -somos- cada vez menos y, además, como ya no estamos en vías de hacer la primera comunión, los que utilizamos estas benditas/malvadas redes sociales, aún menos todavía. Estas autopistas digitales, como se les llama de forma bastante cursi, las transitan sobre todo jóvenes que, cautivos de la globalización, el habla vintage de los icues se la trae al pairo.

Un mal trago

Seguir leyendo “Púa arriba, canto ensima”

Mardal, un carnero heteropatriarcal.

Es extraño volver al blog después de tanto tiempo, como extraños son los tiempos que estamos viviendo, confinados en casa por culpa de un maldito virus chino y, en parte, por un gobierno inepto.

El dibujo de hoy lo hice en marzo, pero no de este nefasto año 2020, sino del pasado 2019. ¿Y por qué no lo había publicado hasta hoy? Son razones múltiples, tanto laborales como médicas, pasando por las familiares.

Pero a nadie importan mis dificultades personales y, digo yo, que si están aquí, seguramente es porque les interesa, entre otras cosas, el habla de Cartagena,  y más concretamente, el término mardal.

Mardal
mardal
Seguir leyendo “Mardal, un carnero heteropatriarcal.”

¿Quién es el julay?

Para empezar, “julay”, formalmente no existe, porque la RAE no reconoce el término.

Sin embargo, sí que es un término utilizado coloquialmente, y el significado común es el de individuo incauto, alguien fácil de engañar. Tiene una segunda acepción, menos extendida y que va cayendo en el desuso y es el de homosexual, refiriéndose únicamente al hombre.

En Cartagena también se usa pero, cómo no, con un significado totalmente opuesto al de uso común. Y, en este caso, totalmente es lo que se dice totalmente.

Aquí, el julay no es el incauto, no es el engañado, sino el que engaña. Aquí, el julay es un ser bajo, despreciable y ruin.
¿Ganas de llevar la contraria? Podría ser. Como diría Eduardo Marquina, “Cartagena (y yo) somos así, señora”.

Palaya del Mar Menor

Palaya del Mar Menor.  No, no es una errata. Cierto que son famosas las playas del Mar Menor pero hoy no hemos venido a hablar de playas sino de palayas.

Lenguado común, o solea solea, pero dicho en cartagenero.
Palaya

Seguir leyendo “Palaya del Mar Menor”

Haciendo el gato

Los gatos tienen fama de ladrones, astutos, pillos, traidores, pícaros… el adjetivo, más o menos duro depende del grado de simpatía/antipatía que se les tenga.

La expresión hacer o hacerse el gato, por lo que sé, se usa en Andalucía para referirse a los jornaleros que recogen la aceituna y que utilizan algún ardid para pasar a los olivos que están en mejores condiciones, dejando los peores a otros trabajadores menos avispados.

Aquí, en Cartagena, se utiliza para referirse más concretamente al ladronzuelo, al descuidero, que aprovecha la oportunidad para hacerse con lo ajeno, y siempre con sigilio, rapidez y astucia, como un gato.

Haciendo el gato

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Népeta, que no es que no exista, pero…

Népeta. Con los años que tengo y el habla de mi tierra nunca dejó de sorprenderme. Y eso me ocurrió también con népeta.

Si se busca en la RAE  la palabreja esa, népeta, no la va a encontrar, pero no es que no exista , no. Es que es un término que corresponde expresamente a la horticultura. Se le llama también Népeta cataria, Hierba de gato, Menta gatera y Nébeda. Y el nombre científico, en latín, es Nepeta x faassenii.

O sea que existir, existe. Ahora bien ¿por qué en Cartagena una népeta es una nevada, o nevazo?  Doy mi palabra de que no he podido encontrar la explicación.

Una népeta en plena Cartagena, pocas veces se ve eso.

Seguir leyendo “Népeta, que no es que no exista, pero…”

Vahanero

Vahanero. La he buscado y no, tampoco la encuentro en otra parte.  Ni su origen.

Vahanero, otra palabra en riesgo de extinción.
No hay pan, pero sí palabras, para tanto chorizo.

Es otra palabra propia del habla de Cartagena, ya en desuso, también es cierto.

Seguir leyendo “Vahanero”

Esto no lo ha puesto el Ayuntamiento

ESTO NO LO HA PUESTO EL AYUNTAMIENTO

Mi abuela no creía que el hombre hubiese llegado a la luna. Eso no es algo muy sorprendente cuando hay muchas personas, hoy en día, con (supuesto) mayor bagaje cultural que mi abuela, que también lo niegan. Pero es que mi abuela tampoco creía que existiese Nueva York, por ejemplo. ¿Y por qué? Porque ella no había estado allí nunca, así de simple. Un argumento tan chusco y gracioso puede resultar entendible en una persona muuuy mayor, de hace muuuucho tiempo, ya que la Sra. Isabel, nos dejó hace bastantes años.

rectifiquenlo

Seguir leyendo “Esto no lo ha puesto el Ayuntamiento”

Estoy divito y coleando

El que no conoce el libro “Divitos y Coleando”  se está perdiendo algo serio. Bueno, no, serio no. Algo grande. A ver… grande tampoco. Se está perdiendo algo cojonudo. No resulta muy académico decirlo así, pero es exactamente eso.

9788416176335

El que quiera saber de qué va lo tiene fácil pinchando aquí.   Está hecho en crowfounding (menudo palabro) por Quim Carro o Quim Crimson, al que parece que le gusta liar la cosa con los nombres. No lo conozco personalmente, pero me cae muy bien este tío ahora que sé más cosas de él y de sus actividades.

A mí, sin conocerme personalmente, me sacó cortaíco en el que me hizo. Lo saco en mi blog porque se lo merece, y el mérito no es hacerme a mí, sino documentarse como un jabato sobre el habla de Cartagena para poder hacerlo con tanta follá como lo hace, siendo como es de Tarragona y habiendo tenido que utilizar, como Quim dice, un “carthagotraductor”.

Quim Carro a Jotaefe
Quim Carro a Jotaefe

 

Yo ya he comprado tres porque son un regalo delicioso. Si alguien quiere comprarlo, por 11 eurillos de nada, puede hacerlo aquí y en otros sitios.

Si queréis seguirlo en twitter  es @QuimCarro

Y, por cierto, no quiero dejar pasar la oportunidad de dar las gracias también a mi amigo @ferdeles, un tuitstar de cojón de notario, que siendo extremeño y residente en Madrid, y no habiendo puesto (todavía) sus pies en esta tierra, hace por la difusión del habla cartagenera, con sus retuits todos los días, más de lo que han hecho o harán en su vida muchos cartageneros.

A los dos, un abrazo.