El Lago, la plaza de los mil nombres

Su nombre oficial es Plaza de la Merced, pero somos muchos los cartageneros que preferimos llamarla El Lago.

Pero, además, ha tenido muchos otros nombres según ha ido transcurriendo el tiempo y los cambios políticos han ido dejando sus rastros que, al final, han terminado por agotarse. Así, se ha llamado Plaza de la Constitución, Plaza Real, Plaza de Isabel II, Plaza de la República Federal y Plaza de José Antonio Primo de Rivera.

El-Lago

El Lago, con farola.

La nominación como Plaza de la Merced se lo debe a un convento que construyeron allí los frailes mercedarios a principios del siglo XVI y que luego fue abandonado a mitad del XVII, pero el nombre nunca ha desaparecido en el habla de los cartageneros, ni siquiera en las épocas en que oficialmente se llamaba de otro modo.

En cuanto al Lago, es un nombre que nunca ha sido oficial y que se debe a la socarronería y sentido del humor de esta tierra, ya que viene dado por una pequeña balsa o estanque que hubo en medio del recinto y que luego desapareció.

La historia de esta plaza es muy larga, como la de cualquier otro lugar de Cartagena, una ciudad de miles de años de vida. Hay muchos buenos autores y exhaustiva documentación sobre todo lo que en ella ha habido y ocurrido. No es ese mi objetivo ni estoy cualificado para ello, sólo quiero reflejar gráficamente, de un vistazo, algo del cambio sufrido en estos últimos 23 años, desde que tomé las fotos en 1990 hasta que las he repetido ahora en 2013.

Sí que quiero, no obstante, referirme a dos elementos del Lago, singulares y entrañables, uno ausente y otro presente. El que no está es la famosa “Palmerica del Lago”, una palmera enorme, de más de 30 metros de altura, que sobresalía enormemente sobre todo el entorno de los otros árboles, y que se hizo querida por la población, hasta que, como es natural, le llegó su hora. No tuve la precaución de tomarla en fotografía y no puedo recogerla aquí.

El otro elemento, que sí está, aunque no estuvo un tiempo, es La Farola. Así, con mayúsculas. La farola del centro de la plaza también fue y es un elemento característico de ella. Y asimismo se convirtió en “objeto de culto”, dicho sea con todos los entrecomillados del mundo. Pero, durante un tiempo, alguien con mucho tiempo libre y que se aburría, decidió cambiarla de sitio y la ubicaron en la Plaza del Atrio. Pero como el tiempo pone las cosas en su sitio, vuelve a estar donde debió estar siempre.

Sobre los cambios habidos y reflejados en las fotos a través de estos 23 años, dejo los comentarios para quien quiera hacerlos.

El-Lago-Duque

El Lago, esquina Calle del Duque

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