A veces, algunas fotos quedan bien, y esta que tomé hace unos meses, me gustó.

La frase «Cartagena ¿dónde mejor?» la acuñé a principios de los 90 para una campaña que hice cuando trabajaba para la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena.
Cosas de mi tierra
A veces, algunas fotos quedan bien, y esta que tomé hace unos meses, me gustó.

La frase «Cartagena ¿dónde mejor?» la acuñé a principios de los 90 para una campaña que hice cuando trabajaba para la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena.
HATO: Vestido, vestimenta, sayo.

DAR UN ZUMBÍO: Golpear // Hacer ruido // Penetrar sexualmente.
A RABO SACAO: Hacer algo muy rápido, con mucha prisa.
CA’ UNO PA’ SU PELLEJO: Ocuparse cada uno de lo suyo exclusivamente.
OJALÁ EXPLOTES COMO EL JAIME: Maldición por el acorazado «Jaime I» que estalló en el puerto de Cartagena.
Lo de las chemtrails o estelas químicas no sé si será otro delirio más de los amantes de las teorías de la conspiración o es verdad que nos están fumigando como a cucarachas, vaya usted a saber para qué. Yo me inclino más por lo último por aquello del «piensa mal y acertarás».
Como no soy un experto ni en conspiraciones ni en fumigaciones, dejo eso para los especialistas como Santi Camacho o Íker Jiménez. De lo que sí quiero dejar constancia es de que, a veces, las he visto sobre mi cabeza en el cielo cartagenero y alguna vez, incluso, las he fotografiado, como ésta.
No conozco a D. José López Martínez, alcalde de Cartagena, no he tenido ese placer, lo que quiere decir que hablo de oídas (y de vistas), y que tampoco tengo ningún vínculo que me una a él, salvo el ser paisanos, que ya es bastante. Porque los dos hemos nacido en Cartagena y eso es algo que no puede decir todo el mundo. Es que me gusta decir alguna perogrullada periódicamente, y ya tocaba.
Volviendo a D. José, que engrosa mi particular colección de «Cartageneros y cartagenericos» de este blog, me tomaré la libertad de llamarle Pepe a partir de ahora; sé que es Capricornio, porque dice la Wikipedia que nació el 7 de Enero de 1967. Eso de que sea Capricornio no le dirá nada a mucha gente, pero a mí sí, mire usted por donde. Como decían los socialistas con la OTAN hace años: De entrada, no. No me suelen caer bien, y Pepe tampoco me cayó bien. Lo encontraba muy áspero, rocoso, demasiado impulsivo a veces. Pero… al igual que Felipe cambió de opinión con la OTAN y luego hasta hizo un referéndum para dejarnos dentro, “patas y tó”, como se dice aquí, yo también he ido cambiando de opinión con Pepe.

Cartagena tiene 3.000 años. Y tres mil años de historia dan para mucho, tanto como para que dicha historia se mezcle con la leyenda y la mitología, sin poder separar de forma clara una cosa y la otra.
Para empezar, y estamos en el pantanoso terreno de la leyenda, hemos de remontarnos a Troya. La de los famosos Ulises, Aquiles, Héctor, Paris, Helena, etc. Y sin olvidarnos del caballo. De allí, de Troya, salió también, tras su destrucción, Eneas, el protagonista de La Eneida (que me la tuve que leer para hacer un trabajo en el bachillerato y todavía escuece). Según cuentan, Eneas jugó luego un papel importante en la fundación de Roma. Además tuvo relaciones amorosas con la princesa Elyssa. Y no me extiendo más porque la leyenda-mitología-historia es un culebrón infinito, que a mí me gusta mucho, pero que no es el objetivo de esta entrada del blog. Solamente hago referencias a estos personajes porque aunque en la Eneida aparecen juntos, seguramente no pudo ser así porque hay unas diferencias de unos cientos de años entre la guerra de Troya y el comienzo del viaje de Elyssa, que es quien en realidad nos interesa.
APALANCARSE: Ponerse cómodo para estar mucho tiempo en algún sitio.
Empiezo esta serie de “Cartageneros y Cartagenericos” con uno que precisamente nacido en Cartagena no parece que fuese aunque sí que es uno de los personajes que más lustre y brillo han dado la ciudad, porque engendrar en un sitio a cuatro santos y pico no lo hace cualquiera. Hablo, claro, del duque Severiano. Y lo del pico ya lo aclararé después.
Severiano parece que nació en Italia, siendo hijo del rey ostrogodo Teodorico el Amalo, o también conocido como Teodorico el Grande. Como todo el mundo sabe 😉 Teodorico fue rey de Italia y gobernó sobre los ostrogodos, por derecho propio (el derecho que le daba haber asesinado al anterior rey, Odoacro, con sus propias manos), y sobre los visigodos en nombre de su nieto Amalarico, hasta que se hizo mayor de edad. Este gobierno sobre los visigodos le daba en la realidad el mando sobre España, aunque entonces se llamaba Hispania, caprichos de las historia. Y este gobierno indirecto sobre España es lo que nos manda a Severiano para acá.
La provincia cartaginense era la mayor de España por aquellos tiempos y su capital era Cartagena. A fin de tenerlo todo atado y bien atado. Teodorico envió a su hijo Severiano como duque de Cartagena, y este cogió un barco en Ostia y se vino para acá. Ya tenemos a Severiano hecho todo un cartagenero de postín. Lo primero que hizo –o lo segundo, vaya usted a saber- fue casarse con una española, a fin de estrechar lazos y todas esas cosas que hacen los nobles. La buena mujer se llamaba Santina o Sancha, que suena muy español, y dicen que era descendiente del emperador Teodosio; Teodosio el Grande, claro, que aquí todo el mundo parece que era grande. Todo el mundo sabe también 😉 😉 quién fue Teodosio, emperador de Roma, pero si alguien no se acuerda, para eso está la Wikipedia. Es muy probable que, efectivamente, la mujer de Severiano fuese española y fuese descendiente del emperador Teodosio, en primer lugar porque este había nacido en España y en segundo porque esta gente no se casaba con la cocinera o la lavandera, tenía que ser de dama de alta cuna, aunque fuese de baja cama, como cantaba Cecilia.
Que La Manga ha cambiado como pocos sitios en poco tiempo lo sabe cualquiera, pero verlo con ejemplos, comparando el mismo sitio con una diferencia de unos treinta años le hace a uno tomar conciencia de la locura cometida.
Estos son dos simples ejemplos de los cientos que hay. Veamos una foto de los años 60
Y ahora veamos el mismo lugar en los años 90.
Tremendo ¿verdad?
Y ahora acerquémonos y veamos otro ejemplo más de cerca. Por ejemplo, el puente sobre la Gola de Marchamalo también en los años 60.
Ahora veamos el mismo sitio en la actualidad. ¿Qué tal?
LOS BLOQUES: El rompeolas.
TONTO EMPINAO: Ser tonto, pero muy, muy tonto.
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