Los milagros que tú hagas…

Hay una frase hecha que circula por toda España que dice “los milagros que tú hagas, que me los claven a mí aquí” con el significado de que no se espera nada bueno o meritorio de alguien.

A veces, incluso, se dice en versión reducida, limitándose a “los milagros que tú hagas…” y se dejan esos puntos suspensivos (suspensorios decía el gran Cantinflas) en el aire, que bastarán al buen entendedor, por ser expresión muy conocida. También se utiliza la otra parte: “que me los claven a mí aquí” para referirse no ya a milagros expresamente, sino a cualquier logro del que se tengan serias dudas. Las carreras que gane ya Fernando Alonso, que me las claven a mí aquí, por poner un ejemplo y sin ánimo de malmeter.

Pero volviendo al principio, esa frase en realidad es larga, muy larga, porque no es una frase, es un trovo (lo que hoy llamarían un rap), y tiene su historia. No sé si el origen de la frase está en Cartagena o no, pero sólo la he conocido aquí y no la he encontrado –completa- en ninguna otra parte, por lo que, mientras no se demuestre lo contrario, y barriendo siempre para mi casa, la cuento como si hubiese ocurrido en este bendito rincón, que además es tierra madre de troveros, por lo que no sería raro que fuese su origen.

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