Revista Dársena

En la Revista cartagenera Dársena colaboré en todos sus números, y éstos fueron muy pocos, penosamente.

Mi aportación fue una sección de chistes sobre la actualidad de Cartagena y se llamaba “Carta a Ginés”. Se basaba en un viejo marinero de Cartagena, llamado Pencho, que le escribía a su amigo y paisano Ginés, ausente de la patria chica, y le ponía al corriente, a su manera, de lo más destacado en los últimos días. El título era, claro, un juego de palabras con el sonido de la palabra “cartaginés”, para que todo quedara en casa y fuese muy de aquí.

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La sección “Carta a Ginés”

La revista Dársena estaba editada por el cartagenero Obdulio López hoy escritor de éxito con su libro “El Enviado del Rey”, de muy recomendable lectura, encuadrado en la novela histórica y que ayuda mucho a entender la Cartagena de hoy, a veces rebelde, por las injusticias sufridas a lo largo de su larguísima vida trimilenaria.

Comenzó la andadura de la revista Dársena en Agosto de 1991 y finalizó en Enero de 1992, cuando nos preparábamos para celebrar en España la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona. La verdad, no se puede decir que la revista tuviese el éxito que tuviesen aquellos eventos.

Aquí, el resto de colaboraciones con la Revista Dársena.

 

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Chistes cartageneros antiguos

Chistes cartageneros. Hice chistes locales, o sea sobre la actualidad de Cartagena, con diferentes destinos en diferentes épocas. Algunos no llegaron a editarse en papel, otros sí. Aquí rescato de su descanso polvoriento algunos de ellos, de las décadas de los 80 y 90 la mayoría.

Uno que sí se publicó como encarte en el diario La Verdad fue un juego que hice por encargo del CDS (Centro Democrático y Social) el partido de Adolfo Suárez, cuando se presentó a las elecciones  municipales. Había tenido lugar anteriormente el “escándalo de los sobres”, algo similar a lo de Luis Bárcenas en el PP, pero a escala chiquita, y en el que habían estado implicados todos los grupos municipales. Todos menos el CDS pero, claro, es que el CDS no tenía representación municipal en la legislatura en que ocurrió aquello. El caso es que PP, PSOE, PCAN e IU habían sido salpicados por haber recibido un dinero de forma irregular en “sobres”.  No recuerdo el año pero sería a principios de los 90.

Aquella parodia político-humorística estaba inspirada, de una parte en mi otro juego, el de la OTAN y de otra parte en el famoso concurso de TVE “Un dos tres, responda otra vez”. Esta vez se llamaba “Un, dos, tres… ¿sobres otra vez?” preguntándose irónicamente si volvería a repetirse la corrupción o se jugaría limpio esta vez. No conservo las reglas del juego, sólo el “tablero” pero en él se puede ver que algunos lemas o eslóganes de los partidos que concurrían a las elecciones se cambiaron en el juego y “Porque corren nuevos tiempos” se convirtió en “Porque corren nuevos sobres” y otra que era “Por las cosas bien hechas” se transformó en “Por los sobres bien hechos”. El juego fue reproducido a dos tintas, por falta de presupuesto, claro.

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Los sobres, antes de que los hiciese famosos Bárcenas.

Otros chistes cartageneros

En la galería de imágenes siguientes hay algunos ejemplos de chistes cartageneros, algunos se entendieron en su momento porque correspondían a asuntos, como se dice, de “candente actualidad”, y que hoy están completamente obsoletos, como la caída del muro de Berlín, la aparición del SIDA, la implantación de la ORA, el escándalo de Juan Guerra, etc.

El Planómetro de Cartagena

El planómetro fue un proyecto de la agencia FJ Publicidad, cuando ésta era una empresa innovadora, para colocar en las calles de Cartagena, con mapa de situación y anuncios publicitarios por una cara. La otra cara estaría dedicada a promoción institucional. Hacía falta presentar dicho proyecto con una ilustración y se lo encargaron al dibujante Manolo Valero, pero él es más de dibujo técnico y, a su vez, me lo encargó a mí.

El Planómetro no sale

Finalmente, aquel invento de planómetro no prosperó y se quedó en eso, en proyecto. ¡Qué pena! Con el paso de los años, este tipo de soportes publicitarios se convirtió en los conocidos OPIS.

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Arriando el magre

SOLTAR O ARRIAR EL MAGRE: Entregar dinero, pagar algo, liquidar una deuda.

Arriando el magre

 TENIS: Calzado deportivo, zapatillas.

 Y DALE PERICO AL TORNO: Expresión para denotar, con desagrado, una reiteración de hechos o palabras.

 JUNTO POR JUNTO: Algo pegado a otro, colindante.

 SOLETO, TA: Persona impertinente, descreía, descarada.

 JUAN CAGAO o JUAN LANAS: Cobarde, calzonazos.

 HACERSE EL LONGUI: No darse por enterado de algo // Actuar disimuladamente.

 LINGOTAZO: Consumición de una bebida alcohólica.

 LEBECHE JORNALERO: Lebeche diurno.

 LEBECHÁ TARDÍA: Lebeche nocturno, poco habitual en la costa de Cartagena.

 LEBECHE: Viento de origen sudoeste.

 LAVACIAS: Aguas sucias resultantes de lavar la ropa.

 ABONICO: Hacer algo con suavidad y delicadeza; hablar en voz baja.

 TOMAR PIOLA O TOMAR SIBELA: Salir corriendo.

Mi Bazán

La Bazán es lo más grande que hay, ha habido y habrá… a excepción del Arsenal Militar. Esa frase la repetía una y otra vez un trabajador de la antigua Empresa Nacional Bazán de Cartagena (hoy Navantia) a mediados los años 70.

De la Bazán, o dicho en cartagenero, “la Basán”, hay para escribir libros en diferentes aspectos: navales, sociales, económicos, costumbristas… pero ese no es el objetivo de esta entrada de mi web. Sólo me referiré a mis dibujos para ella. Porque cuando era Bazán, o Basán, tuvo sus propias publicaciones en algunos momentos, y en aquellas también colaboré por encargo expreso de su director.

En la portada de una de aquellas revistas aparecían los ministros de Defensa, García Vargas, y de Economía, Carlos Solchaga, pescando en un peligroso mar minado para conseguir la financiación de los entonces futurosCazaminas de la Armada Española, y que finalmente se construyeron en Cartagena, paliando una enorme crisis de falta de trabajo que se vivía entonces. Como ahora y como casi siempre ocurre en el sector naval.

No tengo la portada entera por desgracia, solamente la parte del chiste, que es la que reproduzco.

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También colaboró, y mucho, el entonces alcalde José Antonio Alonso. Y en otra de las revistas de Bazán se recogió este chiste donde aparece remando desde la cúpula del Ayuntamiento y trayendo hacia Cartagena esos cazaminas en los que parecen sestear otros personajes que no colaboraron tanto, como Felipe GonzálezNarcís Serra Carlos Collado, entonces presidente de la comunidad autónoma.

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José Antonio Alonso remando hacia Cartagena

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La eterna crisis del sector naval.

Además hice otros chistes de los que he extraviado la mayoría. Este era sobre la polivalencia. Cuando se podía fumar, claro.

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La actual Navantia no se parece en nada a mi Bazán. En nada.

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El callejón de Bretau

El Callejón de Bretau es una calle muy especial de Cartagena, por su casticismo, por ser tan recoleta, por estar en el casco antiguo, con lo que ello conlleva de historia y tradición… y, por supuesto, porque es una calle muy especial para los marrajos. Tan especial que fue el nombre que se dio a una pequeña revista marraja, hecha con mucho esfuerzo y mucha ilusión pero de corta vida.

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Portada del nº 2

Ya lo decía nuestro filósofo José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Y como las circunstancias mandan mucho a veces, yo, que soy californio de nacimiento y sentimiento, resulta que fui el director de El Callejón de Bretau.

Bueno, era el director y el botones, el fotógrafo y el linotipista, el diseñador y… era casi de todo. Pero en realidad no era el director. El director de verdad era “mi circunstancia”. Y como no me gusta ostentar un cargo que realmente no tengo, lo dejé pronto. Era mucho el tiempo, esfuerzo y servidumbre que aquello requería de mí, y yo necesitaba aquellos recursos para dedicarlos al trabajo remunerado con el que sacar adelante a mi familia. No obstante, fue bonito mientras duró. Y aunque durante un tiempo fui “marrajo-californio” como explicaba en mi pequeño artículo, luego volví a ser californio solamente. Aunque, eso sí, la sangre que me corre por las venas es morada, claro.

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Corre por las venas

El Callejón de Bretau, revista informativa de la agrupación del Santo Enterramiento de Cristo (Marrajos) se publicó a finales de 1990.

Y después del verano… Cartagineses y Romanos.

Cartagineses y romanos fue una experiencia agradable para mí. Cuando se inició esta fiesta en 1990 yo trabajaba por aquellos años para la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Cartagena y participé en su lanzamiento.Antes de aquello yo había creado a un personaje-mascota para el Ayuntamiento, se llamó Aladrókal y era un cartaginés. Al principio, influido por las modas de entonces quizás, tenía un aspecto extraño (sobre todo los ojos) y un color raro, era amarillo, como los Simpsons. Aladrókal tuvo una presentación con su folleto y todo y participó en diferentes acciones municipales, como campañas contra el ruido, felicitaciones navideñas, decoración de carpetas y material de papelería, etc. Cuando cambió el partido de gobierno en el Ayuntamiento, todo aquello cambió, naturalmente. Como ocurre siempre en política, había que deshacer lo hecho por otros para volver a hacerlo, como el manto de Penélope. Aladrókal desapareció finalmente.

Cartaginés

Aladrókal

Antes de desaparecer, el personaje se normalizó un poco y el color de su piel se humanizó. Además le salieron compañeros, un romano y un moro, que no llegaron a tener nombre. El romano (¡que al principio era azul!) ayudó a Aladrókal a promocionar eventos, sobre todo las fiestas de Cartagineses y Romanos, claro. El moro, que estaba pensado para interactuar con las fiestas primas-hermanas de Moros y Cristianos, nunca llegó a desenvainar la cimitarra.  En aquella época, además de crear al persona, ideé dos eslóganes. Uno, para la ciudad era “Cartagena ¿dónde mejor?”, una frase que luego copió y utilizó comercialmente alguien. El otro eslógan, que aún se utiliza, es “Y después del verano, Cartagineses y Romanos”. También en aquella época, en una reunión surgió la idea de la pegatina para coches con las siglas CT por la provincia marítima. Eso sí que tuvo éxito y se extendió rápidamente. Todavía circula.

 

Pegatina-genérica-Aldrókal-1990

Pegatina promocional de Cartagena

En estas imágenes hay algunas de las cosas citadas.

 

 

Cartel Semana Santa Cartagena 1990

El Cartel Semana Santa ganador del concurso para la Semana Santa de Cartagena de 1990, titulado “Plenilunio”, fue obra mía.

Con el premio me compré mi primer ordenador personal
Ganador concurso carteles Semana Santa 1990

No tenía muchas esperanzas puestas en ganar porque otros carteles de los que me había quedado más satisfecho y habían participado en otros concursos no habían ganado, pero así son las cosas.  Con el premio me compré mi primer ordenador personal ¡un IBM nada menos! y empecé a descubrir ese instrumento diabólico del que hoy no puedo prescindir. El premio lo recibí en el Ayuntamiento del Alcalde de Cartagena en aquella época, el cantonal Antonio Vallejo Alberola.

Con el alcalde cantonal D. Antonio Vallejo
Presentación del cartel en el Ayuntamiento.
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Libros de Cartagena

He diseñado varias portadas de libros de Cartagena. Y casi todas han sido de Juan Mediano Durán, escritor, poeta y amigo. Y cartagenero, casi más que yo.

El primero en el que colaboré con él no fue portada, ni fue libro, ni fue ná. Porque aquello, Dios santo, eran un montón de folios grapados, escritos por él y otros tantos dibujados por mí, y con una reproducción penosa en fotocopias en blanco y negro; las de color no las habían inventado todavía. Para más recochineo, siendo como era todo en blanco y negro, el cuaderno -porque era un cuaderno poético- se llamaba “Colores de mi paleta”. Cada color, que había que imaginárselo porque todo eran grises, estaba dedicado a un aspecto de nuestra patria: Cartagena. Y así, el azul era a su mar, el gris a sus montes (sin leña), el ocre a sus campos…

Otro cartagenero insigne, José Zarco Avellaneda, nos hizo el favor de insertar una reseña sobre aquel cuaderno en la Hoja del Lunes del 9 de Marzo de 1981, poco después del Tejerazo.

Colores-de-mi-paleta

 

Colores de mi paleta

Vinieron después otros libros de Cartagena, también de elaboración artesanal pero con encuadernación más decente, a los que también dibujé las portadas, y de los que no conservo ninguno. Y, posteriormente, ya sí, libros de verdad, editados en condiciones, a muchos de los cuales también dibujé las cubiertas, aunque no a todos ya que a los últimos, se ofreció a hacérselas el pintor cartagenero Rafael Puig y Juan Mediano aceptó el ofrecimiento para no saturarme a mí.

De los que hice y que aún conservo, porque otros los he perdido, ya que Juan es prolífico como un conejo puesto en cumplir, el primero fue “Cartageneros”. Una compilación de biografías de personajes ilustres de Cartagena, nacidos o afincados aquí. Desde el CroMagnon hasta nuestros días. En aquella portada firmé -y creo que es la única vez que lo he hecho- con las siglas JF, en lugar de usar todas las letras.

Cartageneros

 

Cartageneros

  Después vinieron más libros de Cartagena que seguían siendo biografías: “Cartageneros 2″ y “Cartageneros 3″. En el 2 aparece mi abuelo, Enrique el Matachín, y en el 3, tuvo Juan Mediano la gentileza de incluirme a mí.

Otros fueron “Paisajes de Cartagena” “Perfiles cartageneros” y más que no recuerdo.

La Prensa de Cartagena

La Prensa de Cartagena fue un períódico local de vida breve. Fue un intento fallido más de tener un medio de comunicación propio e independiente. Empezó a finales de 1986 y murió en los primeros meses de 1987.

Colaboré en La Prensa de Cartagena con una sección de humor y fútbol -otra más de las varias que he tenido a lo largo de mi vida- y, en esos momentos, el Efesé, El Cartagena F.C., se encontraba en 2ª división y aquella sección se llamó “La Segunda del Diablo”. Se recogía en este apartado un chiste para cada uno de los encuentros habidos en la jornada correspondiente y en la primera de aquellas entregas, el Efesé ganó al Castellón por 4-1. Era un gran comienzo, pero fue aparente, porque el periódico no tuvo tan buenos resultados y finalmente sucumbió.

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La Segunda del Diablo

Además de la sección de deporte, también hice en La Prensa de Cartagena una sección de actualidad local, un popurri de noticas de política, sociales, económicas…

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Reacciones a la aparición del periódico.

A mí me gustaba más hacer aquella sección que la de fútbol, me ocurría como ahora, en que la actualidad general me llama mucho más que la del balón pero, por alguna especie de “maldición” o casualidades, siempre termino dibujando las aventuras del Efesé, como hago ahora en otro periódico, hablo de Sportcartagena, éste digital y no en papel, pero que sigue siendo local e independiente, como lo era en su día aquél otro.

A continuación incluyo algunos ejemplos más de colaboraciones mías en La Prensa de Cartagena

 

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