Érase una vez que el bueno de Van Gogh, Vicentico para los amigos, pasó por Cartagena y se fue a ver el faro de Navidad y, una vez allí, agarró el pincel y dale que te pego, reflejó así uno de los faros más bonitos del Mediterráneo.
El Faro de Navidad, según Van Gogh
Que conste que todo esto es mentira, la foto-pintura es mía, no de Vicentico, y todo es una fantasía que me he montado yo.
No sea que luego vengan los verificadores de la verdad (fact checkers) esos que se han inventado y pagan la gentuza del Nuevo Orden Mundial y me quieran cerrar el blog.
Según cuentan, los galos sólo temían a que el cielo cayera sobre sus cabezas. Al menos eso he leído siempre en los cómics de Astérix.
Aquel día, hace ya unos meses, cuando todavía me gustaba pasear por la calle porque no había que llevar bozal, bajo el Gran Hotel de Cartagena, al mirar hacia arriba, eso es lo que me temí, que el cielo cayera sobre mi cabeza, pero no, al final no cayó el cielo… ni una gota tampoco.
Recordé la revista de humor deportivo Barrabás, que se publicaba (y yo devoraba) a mediados de los años 70.
En ella dibujaban Óscar e Ivá, y hacían el resumen de los partidos de cada jornada. Con dibujos sencillos, rápidos, y me dio esta mañana por hacer uno de ese estilo mientras tomaba el primer café del día.
Todavía tengo revistas de aquella época. Aquí, un ejemplo:
No estoy orgulloso de ser cartagenero, porque no es mérito mío. Me «nacieron» aquí.
Cartagena de Levante. Tres mil años de historia.
Pero contento sí que lo estoy de haber nacido en Cartagena, porque tuve suerte, una inmensa suerte. Y agradezco esa suerte, porque, como dice el refrán es de bien nacidos ser agradecidos.
Lo tengo muy callado, pero soy adivino, de los buenos, de los que fallan poco o nada. Tengo mi bola de cristal y todo.
Voy a poner un ejemplo, lejano pero válido. Allá por 2010, a fines de febrero, se me ocurrió volver a dibujar viñetas de fútbol, como ya había hecho antes en diversas ocasiones y para publicaciones diferentes. Pero en esta ocasión iba a ser digital.
Había salido al mercado el diario digital Sportcartagena, dirigido por mi amigo Manuel Ángel Balaguer. Le llamé, le pregunté si le interesaban mis colaboraciones y no lo dudó, me dijo que encantado, de modo que me puse manos a la obra y al rato le envié mi primera aportación, que es la que reproduzco aquí.
El globo que, según los pimentoneros, se desincharía
El Efesé, por entonces, marchaba muy bien, estaba incluso en posición de ascenso, tercero, detrás del Hércules y la Real Sociedad (en aquella época ascendían 3 directos).
Nuestros vecinos del otro lado del Puerto de La Cadena estaban un poco peor, y andaban jodiendo con aquello que éramos un globo que acabaría desinchándose, que nuestro estadio era como un futbolín, etc.
Por eso hice la viñeta del globo, con dos jugadores de la tierra: Yuste y el capi Mariano Sánchez (¿se acuerdan cuando había algún jugador cartagenero en el Cartagena? ¡Qué tiempos!)
Y Mariano decía que «Murcia» le sonaba… algo allá abajo, entre Castellón y Cádiz, cerca de Irún. Aquel despropósito geográfico, sin embargo, era acertadísimo en lo futbolístico. Meses después, en junio de aquel año, descendieron a Tercera -aunque eufemísticamente se le llamaba Segunda B, igual que podían haberla llamado Primera C- el Murcia, el Castellón, el Cádiz y el Real Unión de Irún. Lo clavé, vamos.
El Efesé no ascendió a Primera, obviamente; quedó en el 5º puesto, pero el globo no se desinchó.
Hace unos días se me fue al cielo un amigo, Juan Mediano, y ahora se me ha ido una amiga, esta de cuatro patas, Noah.
Sí, ya sé que Noah es nombre masculino, es el Noé de la Biblia, pero Noah no era mi perra, era de unos vecinos, de modo que las reclamaciones… al maestro armero. Bueno, a lo que íbamos.
Noah era una perra especial (sí, es verdad, todos los perros son especiales además de ir todos al cielo) pero algunos son más especiales que otros. Era una golden retriever, y si todos los golden son dulces y amables, Noah era criticada entre la comunidad perruna de los golden por dulce y amable, imagínense.
Noah, en el cielo. Otra amiga esperándome.
Si a eso le añadimos que era amiga y compañera de paseos nocturnos de mi perro Lanzarote, y que cuando murió éste, ella lo seguía esperando en la puerta todos los días, esperando verlo salir como siempre, algo que ya nunca ocurrió, entenderán que esta perra era, en verdad, algo muy especial para mí.
Esperando a Lanzarote
Bien, pues Noah se ha ido. Ya era mayorcita, se le habían ido complicando las funciones vitales y han tenido que dormirla para siempre. La han incinerado. Pedí a sus dueños una poquitas cenizas para guardarlas en la caja donde tengo las de Lanzarote para que reposaran juntos, pero no ha podido ser. A pesar de haberlas pedido más de una vez, no las he conseguido, por olvido, falta de voluntad o por lo que sea.
Todos tenemos buena memoria y no olvidamos nada. Un beso muy grande Noah, ya nos veremos alguna vez y volveremos a pasear con Lanzarote. Con cenizas o sin cenizas.
Puede parecer algo extravagante eso de colocar ballenas por Cartagena, cuando siempre se asocian con lugares exóticos y más bien fríos como Terranova, Groenlandia, etc.
Pero no, allí es donde las masacran. Por aquí están seguras y se ven de vez en cuando por las costas cartageneras de Cabo Tiñoso, Cabo de Palos… porque son zonas de paso para estos gigantes en sus migraciones anuales. Ahora ya vienen hasta las jorobadas.