La calle de Jara se llamaba antes calle de Xara, y debe su nombre a algunos alcaides, padre e hijo, que se llamaron así de apellido.
Aprovecho aquí para recordar o aclarar a los que lo olvidaron o nunca supieron, que en castellano antiguo, la equis sonaba como jota. Y que aunque algunas palabras, nombres propios sobre todo, mantuvieron la grafía, como México, el sonido sigue siendo jota. Y se pronuncia Méjico, el que quiere, claro, que cada uno es muy libre de hacer con su cultura un trapo.
Xosé, Xavier o Xerez son José, Javier y Jerez en cuanto a sonido, aunque ya sé que es predicar en el desierto porque resulta mucho más guay decir cosas diferentes y raras, e intentar tener personalidad a base de cosas externas que suplan quizás aquello que no se tiene por uno mismo. Y recuerdo que hablo del castellano, no de otras lenguas, cuya gramática desconozco. Resulta entre ridículo y patético escuchar a los modernos hacerse un nudo en la lengua para decir que el Efesé ha ganado en Kserez de la Frontera, o algo parecido.
Volviendo a la calle de Jara, ésta también ha tenido otros nombres que no han prosperado porque el pueblo no ha querido aunque las autoridades lo hayan intentado, bautizándola como de Ángel Aznar o de Salvador Seguí.
Además de muchos locales, comercios y edificios singulares que ha habido en ella, que yo no recuerdo y que además no es el objeto de este blog, destacan, y por eso si me acuerdo, el periódico El Eco de Cartagena, que estuvo aquí a partir de 1920, y sobre todo, desde un poco antes, en 1916, el edificio del Gran Hotel, del también grande Víctor Beltrí. Afortunadamente éste sigue estando a la vista para disfrute de todos los que quieran recrear la vista en sus líneas ágiles y armoniosas.
En cuanto a mis excursiones fotográficas, fotografié la calle en 1990, 2005 y 2013 y esta es su evolución. O no. Queda al criterio de cada quien.
Vista desde el Gran Hotel.Desde la esquina de la Calle San Miguel
Hacía tiempo que no había entradas de fútbol en el blog y ya había llegado el momento. Lástima que haya sido coincidiendo con la primera derrota del Efesé en esta liga.
El duelo regional se saldó con un buen caldo de pescado.
La Hoya de Lorca, un nombre curioso que ponía el juego de palabras en bandeja.
En Cartagena estuvo el convento de San Francisco de Asís y tenía un huerto. Aquel huerto unía la calle del Caballero con el interior de la ciudad, que estaba amurallado, y lo utilizaba la población para entrar y salir y comunicarse con los campos externos. Los frailes cerraban a veces, por razones de seguridad, aquellas puertas, y lógicamente, la que más se cerraba era la que daba al campo, o sea la Puerta del Campo.
Cuando años después se demolió el convento y el huerto, aquella servidumbre de paso se convirtió en una calle y pasó a llamarse eso… la Calle del Campo.
Se llamó un tiempo calle de González Tablas, un militar navarro, pero los cartageneros, erre que erre, siguieron llamándola calle del Campo. No sé cuándo se produjo la metamorfosis y pasó al plural de Calle Campos.
Sí sé que hubo allí un edificio muy famoso en nuestra ciudad, llamado La Tercena, que fue demolido en los años 40 y en el solar que quedó y se llamó Plaza de Campos se instalaba el cine de verano Marisol y posteriormente en dicho solar se edificaron los locales destinados al Banco de España y Hacienda Nacional. El primero se lo llevaron a Murcia y a cambio nos dejaron la Hacienda Autonómica. En 1950 se construyó el Kiosco Fénix, una institución ya en Cartagena, y ojalá que dure mucho tiempo.
Fotografié la calle Campos, desde la esquina de la calle San Francisco en 1990, 2004 y 2013 y aquí puede verse el cambio.
La verdad es que el camión de la Pepsi estorbaba un poco pero yo llevaba prisa y él no. Ya la renovaré otro día, no será difícil. Si somos capaces de ponerle puertas al campo, podemos cualquier cosa.
En el pasado hubo dos calles Hondas: la baja y la alta. La baja es es la que hoy conocemos como tal calle Honda y la alta era la Calle Balcones Azules, cuando tenía el otro nombre. Tenían una gran competitividad entre ellas en diferentes asuntos, como por ejemplo en cuanto a los desfiles procesionales.
Poco a poco, la calle Honda Alta fue perdiendo aquella batalla y perdió hasta el nombre, se fue degradando y hasta finalmente ha desaparecido como tal calle.
En cuanto a la calle Honda Baja, al desaparecer la «competencia» se quedó en Honda a secas, aunque ha tenido otros a lo largo de su vida, como la calle del Capitán Briones. El pueblo, que es muy tozudo, siguió llamándole Honda y al final el Ayuntamiento claudicó -por ahora- y así es como se conoce actualmente.
Con el nombre de Carrerón de la Caridad vieja ya no conoce nadie a la Calle de la Caridad, pero es como se llamó un tiempo, allá por el siglo XVII.
También se llamó Calle de los Carreteros aunque quizás no fuese ni calle sino un simple camino de entrada a la ciudad amurallada desde el exterior, como vía de entrada de carreteros que transportaban, entre otras cosas, agua, algo de lo que siempre estuvo necesitada la ciudad por no haber manantiales en el casco antiguo.
El trayecto unía la Serreta con la plaza de Risueño (no del Risueño, como dicen algunos, ya que está dedicada al médico cartagenero Benigno Risueño Amador, que fue famoso internacionalmente y que hubo de exiliarse por sus ideas liberales, cuando liberal significaba lo contrario que ahora).
La Plaza del Risueño se llamó anteriormente Plaza de los Caballos o de las Caballerizas, porque se ubicaban en ella cuadras con animales de gente pudiente. También fue el lugar donde se emplazaba el patíbulo donde se ajusticiaba a los reos.
Volviendo a la Calle de la Caridad se llamó así porque durante mucho tiempo estuvo en ella el Hospital de Caridad fundado por el soldado de galeras Francisco García Roldán. Después, cuando se construyó el templo de la virgen de la Caridad éste tomó el nombre por el Hospital.
Durante la guerra civil, además de trasladar el hospital por seguridad a Los Barreros, se le cambió el nombre (¡cómo no!) por algo más laico y se llamo Policlínico Roldán.
Calle de la Caridad
Y así he visto el cambio de 1990 a 2013 de la calle de la Caridad, que no debe su nombre a la Virgen, sino al revés.
ESTÁ QUE PELA: Término para expresar que algo está muy caliente.
PORPUTA: Abubilla. (En Murcia le llaman habitualmente parputa)
MENDRUGONES: Varices // Nódulos de celulitis.
TÍO SENISO: Hombre desagradable y malencarado.
ECHAR FUERA LA ROBINERA: Sanar de una enfermedad o mal.
MELÓN DE AGUA: Sandía.
MELÓN DE AÑO: Melón.
RETESTINAO: Olor a suciedad profunda y persistente.
MEZCLA: Granizado de limón y horchata. Esto lo pedí hace dos noches en Cartagena y tuve que explicárselo al camarero que, para más inri, también era cartagenero. 😦