Pésoles

JICHA: Pícaro, golfillo. // IR HECHO UN JICHA: Ir vestido con poco orden y desastrado.

PÉSOLES: Guisantes. (Siempre en plural)

Pésoles

TENER CARRETE: Hablar mucho, tener labia.

IR YENDO P’ALLÁ: Estar ya en movimiento, en camino.

YEMA: Ventosidad emitida sin ruido pero con mucho hedor.

CHUMINÁ: Cosa insignificante, pequeña, de poco valor.

Más duro que Máiquez

REVERENDO: El que está en una situación acomodada, fácil, agradable.

ROPA VIEJA: Comida, generalmente frita, hecha con restos del día anterior.

Ropa vieja

ESPATARRAGARSE: Sentarse con las piernas abiertas.

SER MÁS DURO QUE MÁIQUEZ: Ser tozudo, terco, o bien inaccesible e insobornable. Por la estatua de bronce de Isidoro Máiquez….

CHUCHURRÍO: Deforme, seco, defectuoso. CHUCHURRIRSE: marchitarse.

ZANGÓN: Adolescente irresponsable y que se comporta como un niño

Pipa

PIPA: Chupete

«Pipa» de bebé

A PIQUICO DE ROLLO: Tener a alguien satisfecho y bien cuidado.

A PEO PUTA: A cómo se vende algo muy barato.

CHAMPLAZO: Caída física o sorpresa desagradable.

EMPALILLAR: Tomar ventaja indebidamente en un juego infantil. Hacer trampa.

POTRA: Suerte.

Aquella rambla reconvertida

La calle de Santa Florentina, antes de ser calle fue rambla. Una rambla que discurría entre la muralla de la ciudad y la tapia del convento de San Joaquín y por donde discurrían las aguas del Molinete.

Cuando a aquellas aguas se dio un mejor destino alcantarillado, se urbanizó la zona y comenzó a ser una calle que siempre se ha llamado de Santa Florentina (tomando el nombre de la rambla) salvo un breve paréntesis en una intentona municipal de llamarla de Jaime Cubedo, sin que lograra cuajar a nivel popular.

En esta calle estuvo, entre otras muchas actividades comerciales, el mercado municipal, a base de puestos ambulantes, y en muy malas condiciones de salubridad, hasta que se trasladó al actual edificio de Mercado y Lonja, al comienzo de la calle Juan Fernández, pero manteniendo el nombre de Mercado de Santa Florentina.

A esa frase popular que dice “yo no soy ni río ni rambla” puede sumarse también, desde el siglo XVIII, la calle de Santa Florentina.

Huevares

GALLINA LLUECA: Gallina clueca

HUEVARES: Individuo tranquilo y con cachaza.

A PIQUE DE: A punto de ocurrir algo (malo).

CHUSCARRAR: Churruscar, churrascar, chamuscar.

PASTELÁ: Mierda grande.

TIRAR CON LA DE COBALTO: Atacar a alguien o a algo con todos los recursos dialécticos posibles.

El Barrio

Casi nadie la conoce ya por “el Barrio”, salvo los muy mayores o muy castizos. Hablo de la calle del Carmen, claro.

Allá por el siglo XV ni siquiera estaba dentro de la ciudad, quedaba fuera de la muralla, y aquello era el arrabal de San Roque, por una ermita existente dedicada a este santo.

Aquella muralla se comunicaba con el arrabal por una puerta que se encontraba por la calle Santa Florentina, aproximadamente enfrente del actual Icue y que se llamaba Puerta de Murcia porque siguiendo el trazado de aquella vía hoy llamada calle del Carmen, Plaza de España, Alameda, etc. se establecía la comunicación con Murcia. La muralla se amplió y el arrabal de San Roque quedó entonces intramuros. La Puerta de Murcia se derribó y se construyeron otras puertas en la nueva muralla, al final de la calle del Carmen (todavía inexistente con ese nombre) y que entonces se llamaron de Puertas de Madrid.

Hubo allí un convento de los Carmelitas descalzos y la presencia del mismo, regenta por aquellos padres del Carmelo, dieron a que el pueblo comenzase a llamar a la zona Barrio del Carmen, lo cual se consolidó con la Parroquia del Carmen todavía existente. De Barrio del Carmen, por simplificar, pasó a conocerse como simplemente El Barrio y más recientemente cambió su nombre al actual de Calle del Carmen. Por el camino, hubo un intento fallido del Ayuntamiento de llamarla calle de Tomás Maestre.

El general Barceló, mallorquín y destinado en esta plaza, devoto de la Virgen del Carmen, y jefe de las expediciones marítimas que salían de Cartagena contra los piratas berberiscos, instauró celebraciones de sus tripulaciones a la Reina de los Mares en acción de gracias y fue el precursor de que pasase a ser Patrona de los Marineros, en sustitución de San Telmo. Algo de esto escribí en otro blog.

Aquel arrabal se ha convertido, con el tiempo, en una de las arterias principales y más cuidadas de la ciudad.

Judíos

TARTARAMUSA LABARATUSA: Inicio de juego dicho por adultos a los niños. (La longitud del tuit impide recogerlo completo)…

JUDÍOS: Soldados romanos en las procesiones de Semana Santa de Cartagena.

Soldados romanos. (Judíos para los cartageneros)


HINCHARSE A LO PAVO: Comer con exceso.

HIJICO/A: Hijoputa en términos amistosos y amables, bordesico.

SOMANTA PALOS: Golpiza, paliza.

LLANDA: Bandeja de horno.

AGUA DE MELVAS: Agua con la que se bautizan los niños en el barrio de Santa Lucía.

CHUMINO: Vulva

Si llueve, migas

Hoy que llueve es día de migas, como sabe todo el mundo. Al menos todo el mundo que es de Cartagena (o de Murcia, que es eso que nos rodea por todas partes menos por la mar).

Mis migas
Mis migas

He leído varias versiones de la costumbre por estas tierras de comer migas los días que llueve y hay una que dice que al ser el agua un bien tan escaso y preciado en el sureste, el día que había lluvia era un día festivo que se celebraba comiendo ese plato exquisito para tanta gente. Hay otra teoría, que me convence más, que dice que cuando llovía y no se podía hacer otra cosa, había que apañarse con lo que hubiese almacenado en casa y lo que solía haber era pan duro. En caso de ser algo afortunados, algunos tenían guardados también productos derivados de haber matado a su chinico, es decir longanizas, tocino y todas esas cosas que hacen las delicias del Señor Colesterol. Y esas eran las cosas que acompañaban a las migas, como «tropezones».

Si este blog fuese de cocina, ahora vendría la receta de las migas, pero no lo es. Me limito a decir que me salen muy bien y que, entre las dos escuelas que hay, la de hacerlas con harina o hacerlas con pan duro, soy de esta última, por supuesto. Y que doy fe de que cuanto más duro esté el pan, mejor salen. Y que si se mezclan varios tipos de pan, también salen mejor que si son de uno solo. O son mejores, o a mí me gustan más, al menos.

En Cartagena, y no sé si en otros sitios, hay dos tipos de migas: de pobre y de rico. En contra de lo que pudiese pensarse, las de pobre son las que llevan tropezones y las de rico las que llevan las migas de pan solamente. La razón es sencilla, los pobres necesitaban ingerir calorías y quizás ese plato era el único que tenían al día, por lo que si llevaban morcilla, tocino, longaniza, mejor que mejor. Para los ricos era solamente un exquisito acompañamiento para el chafé o el chocolate y, de ese modo, por supuesto que sobraban los tropezones.

Y ahora, al hilo de que las migas podían ser una comida única de pobre, recuerdo lo que me decía mi madre:

– ¿Qué hay para comer?

-Migas. Si te jode, no lo digas.

La Mayor, que no la más grande. ¿O sí?

No sé por qué le pusieron de nombre Mayor, porque es una calle más bien estrecha y no muy larga. Imagino que su grandeza no está en lo físico y hay que buscarla en otros aspectos. Por ejemplo, en la afluencia de personas.

desfile

Todo pasa por allí, ya sean reivindicaciones, procesiones, desfiles lúdicos o musicales, paseos familiares, visitas comerciales, excursiones de tapeo, invasiones de turistas y cruceristas,…

Resulta casi un pecado trazar una ruta urbana que no incluya la calle Mayor.

En el ámbito de patrimonio urbanístico no será la mayor, pero tampoco la menor. La casa Llagostera, el Casino, la Iglesia de Santo Domingo y muchos otros inmuebles se encargan de mantener el listón a una altura considerable.

Casa Llagostera
Casa Llagostera

O a lo mejor el título de Mayor lo recibe por la parte musical. Porque allí creó en 1902 el Maestro Álvarez el pasodoble “Suspiros de España”. Una vez compuesta la obra, necesitaba un nombre. Y se lo dieron esos pasteles típicos de Cartagena, llamados “suspiros”, hechos con merengue y almendras. Esos pasteles estaban, entre otras, en una pastelería llamada “España”. Se lo pusieron a huevo.

También ayudó a elevar el caché musical de la calle Mayor el que Antonio Machín, antes de saltar a la fama, actuase habitualmente en el Café Suizo, que ya no existe. O que los padres de los músicos cartageneros Gregorio y Alfredo García Segura actuasen habitualmente en el Excelsior. Que tampoco existe, claro.

No estoy seguro pero, musicalmente hablando, parece que la Mayor es también la más grande. A mí me suena.

Winter is coming

Hace algún tiempo escribí sobre El Hombre Que Mira y en aquella entrada ya dije que este extraño ser, cuando llega el mal tiempo, su patrón, o padrino, o lo que sea, se apiada de él y lo abriga un poquito.

El hombre que mira se abriga.
El hombre que mira se abriga.

Ahora que llega el invierno (Winter is coming, domo dirían en Juego de Tronos) y los días refrescan, ha llegado el momento de ponerse, al menos, unos calcetines. Después llegarán las bufandas y el gorrito de Navidad. En su tiempo, claro.

Por cierto, falta un mes justo para Nochebuena.