Maror no está, no. No la busquen en el diccionario de la RAE porque no la van a encontrar en la lengua castellana.
Sin embargo, es una palabra cartagenera que sí que existe en otros idiomas. Por ejemplo, en el catalán, en donde significa mar con olas que oscilan entre 0,5 y 1,25 metros.
De origen catalán. Vaya por Dios
Y el habla de Cartagena, que es tributaria de diferentes zonas de España, ha tomado esta palabra «maror» del catalán para referirse a la marea u oleaje pero… en el Mar Menor.
Seguramente, el que se refiera a olas más bien modestas (entre medio y metro y medio de altura, aproximadamente) viene bien para un mar que, como su nombre indica, es pequeño.
Sus olas también son de talla bajita y muy difícilmente alcanzarán la altura del maror catalán.
También existe maror en hebreo para referirse a una planta de sabor amargo y que se consume en determinadas festividades, pero no es el caso cartagenero.
Golisme no significa literalmente lo que dice el título, que haya de ponérsele la comida en otro lugar. La titulación del post, haciendo una pirueta, indica que esa palabra tiene un comportamiento un tanto extraño.
Veamos, en el habla de Cartagena hay infinidad de palabras relacionadas con el comer (mucho, poco, rápido, sin orden, etc. etc.).
Parece que nuestros abuelos valoraban mucho ese acto, el de comer. Quizás porque no lo practicaban todo lo que deseaban o necesitaban y por eso aparece tantas veces.
Difíciles de contentar a la hora de comer, eso son los golismes.
La palabra que viene en esta ocasión al blog, golisme, sirve para referirse a los niños o no tan niños, que son difíciles para comer. Esos a los que no les gusta casi nada o comen muy poquito.
Hay otra palabra cartagenera que viene a significar lo mismo: lambrijo. Aunque hay alguna pequeña diferencia. Mientras que ambas valen para explicar que al sujeto en cuestión no le vale cualquier cosa a la hora de comer.
Sin embargo el término lambrijo suele conllevar, además, que el comer poco ya se va viendo en el interfecto y tiene pocas carnes, está escuálido. En cambio, el golisme, puede estar de buen año, no es incompatible.
Por qué hay que echar de comer aparte a Golisme
Pero el encabezado de esta entrada que apunta a que golisme es una palabra un tanto extraña (aún más) y es por su comportamiento al conjugarla. Porque, sí, también la convertimos en verbo y todo.
Lambrijeartiene un comportamiento normal, equivale a comer de mala manera y escasamente, lo que se corresponde con el sustantivo lambrijo. Pero golismear (que también lo tenemos, por supuesto) da un giro. Puede significar tanto olisquear físicamente como entrometerse en asuntos ajenos.
Y aún da para más; se emplea igualmente para referirse a quien come mal. Pero no poco o cosas muy especiales, sino abundantes golosinas, caprichos y «chuches». Quizás por eso, el golisme no tiene porqué estar delgadito, como ocurría con el lambrijo.
Y es que el habla de Cartagena, además de ser tan peculiar, tiene tantos matices…
Enza, una palabra que solamente existe aquí. Y así lo recoge el diccionario de la RAE.
Trampa para incautos
También dice la RAE, en su primera acepción, que es inclinación o afición y, si lo dice ella, ha de ser verdad, aunque después de aceptar «iros» como imperativo de ir, con el argumento de que lo dice mucha gente, lo cierto es que ya para mí ya no es lo que era. La tengo en cuenta, sí, pero sin el respeto que me inspiraba antes.
Enza, en Cartagena
Pero a lo que iba; que dice la Real Academia que es un murcianismo y, seguramente, que enza sea afición o incinación en Murcia debe ser así, pero no lo sé por mí mismo.
Yo soy cartagenero y lo que sí sé en primera persona es que en mi tierra la segunda acepción de doña RAE sí que se da. Es sinónimo de cebo, señuelo, reclamo.
En realidad la palabra «valón» o «valona», no es extraña para nada. En el diccionario de la RAE se encuentra y con muchas acepciones, ya sean los naturales de una parte de Bélgica, ciertos calzones anchos de siglos pasados, cuellos de ropa grandes antiguos, etc.
Valona
Misteriosa palabra
Lo que ya no está tan claro o, mejor dicho, nada claro, es por qué en el habla de Cartagena se llama así a la copa o parte alta de la palmera.
Ensillao, así tal cual, no está registrado por la RAE. Bien dicho, o sea, ensillado, sí que lo está; pero ninguno de los significados que tiene se corresponde con el habla de Cartagena.
Porque para la RAE un ensillado puede ser una caballería (o una persona, aunque esta figuradamente) con el lomo hundido. Y también podría ser un hundimiento suave en el lomo de una montaña, que tienen lomo las montañas por si alguien no lo sabía.
Me estoy haciendo o ya me he hecho una carcasa y hacía tiempo que no le dedicaba un rato al Diccionario cartagenero ilustrado de mi blog. De modo que me he dicho que tenía que retomar esta práctica, revitalizarlo y aquí está.
Para lo que no lo sepan, estar enfermo, flojo, sin ilusión… se puede decir de muchas formas, y una de ellas es estar hecho una carcasa. Según la primera acepción de la RAE, es el esqueleto, lo cual viene bastante a cuento.