La Manga del Mar Menor, años 60, años 90

Que La Manga ha cambiado como pocos sitios en poco tiempo lo sabe cualquiera, pero verlo con ejemplos, comparando el mismo sitio con una diferencia de unos treinta años le hace a uno tomar conciencia de la locura cometida.

Estos son dos simples ejemplos de los cientos que hay. Veamos una foto de los años 60

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La Manga, años 60.

Y ahora veamos el mismo lugar en los años 90.

LaManga-90
La Manga años 90.

Tremendo ¿verdad?

Y ahora acerquémonos y veamos otro ejemplo más de cerca. Por ejemplo, el puente sobre la Gola de Marchamalo también en los años 60.

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Puente de Marchamalo años 60

 

Ahora veamos el mismo sitio en la actualidad. ¿Qué tal?

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Puente de Marchamalo 2014.22

Micerinos, faraón de Cartagena

Pirámides en Egipto hay muchas pero cuando hablamos de «las pirámides», por antonomasia, nos estamos refiriendo a tres: las de la meseta de Gizeh. La más grande es la de Keops (o Kufú), la mediana es la de Kefrén, y la pequeña, si es que se puede llamar pequeña a una edificación de 64 metros de altura, es la de Micerinos, llamado también Menkaura.

Pues bien, Micerinos fue faraón del Alto y Bajo Egipto y -un poquito al menos- también de Cartagena, ya que tenemos su sarcófago y parte de su ajuar funerario en nuestras aguas.

Micerinos-faraon-de-Cartagena

 

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Aquellas retransmisiones del Efesé

Acabo de encontrar en una carpeta vieja, pero no polvorienta, que uno es muy pulcro, faltaría más, unos dibujos para anuncios de prensa de mitad de los años 80.

Son de las retransmisiones deportivas de los partidos de fútbol que jugaba el Efesé de entonces, el Cartagena FC. Esos partidos llegaron a tener el lujazo de ser retransmitidos hasta por cuatro locutores, cuatro. Y yo tuve el privilegio de hacer aquellos anuncios con las caricaturas de los mismos: Pepe Navarro, fallecido en 2009,  Paco Lasheras, también desaparecido, que firmaba sus trabajos como LH, Manuel López, una de las voces más bonitas y graves de la radio cartagenera, que nos dejó en 2007, y el entonces naciente periodista Manuel Ángel Balaguer, amigo mío, que afortunadamente sigue en activo y hoy dirige el diario digital Sportcartagena.es

Radiocadena Española Cartagena
Radiocadena Española Cartagena

Aquellas retransmisiones se hacían entonces por Radiocadena Española Cartagena, antes conocida como Radio Juventud de Cartagena y actualmente como Radio Nacional de España. Y eran producidas por Publicidad Cros, donde yo trabajaba entonces junto con Manuel Ángel.

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Un vampiro en Cartagena

¿Un vampiro en Cartagena? Es algo así como lo de la Parrala, unos dijeron que sí, otros dijeron que no… pero si escribes en Google «El vampiro de Cartagena» te aparecen más de 160.000 entradas.

Hay artículos en prensa, en revistas especializadas en el gremio, lo encuentras en Youtube, también le ha dedicado alguna sección Íker Jiménez en sus programas Milenio3 y Cuarto Milenio, hay un libro editado sobre él, escrito por Fernando Gómez, y algunas cosas más. Pero ¿cuánto hay de verdad en ello? Si los especialistas no llegan a ponerse de acuerdo, no seré yo el que pueda aclararlo. Lo que sí puedo hacer es resumirlo, después de haber leído y escuchado a unos y otros.

Un vampiro en Cartagena
Un vampiro en Cartagena

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Cartagena cara al mar

Cartagena cara al mar

Yo soy Cartagena
Yo soy Cartagena

Video promocional de los 90.

¿Los catalanes? ¡Va a ser que no!

¿De verdad que el faro de Cabo de Palos lo hicieron los catalanes? Pues va a ser que no.

 

“El faro de Cabo de Palos,

lo han hecho los catalanes,

y dicen que ha de durar,

mientras que duren los mares”

 

Eso es lo que dice una coplilla popular, pero no parece que haya datos que confirmen la autoría catalana de este faro. Lo primero que se conoce es que hubo en su emplazamiento un templo consagrado al dios cartaginés Baal Hammón,   el más importante para nuestros antepasados cartagineses de Cartago Nova (Cartagena), y luego identificado por los romanos con su Saturno, el Cronos griego.

El faro a mitad de los años 60.

 

A mediados del siglo XVI, en tiempos de Carlos I, todavía no era faro, sino una torre vigía, llamada de San Antonio, encargada de dar la alarma en caso de ataque de los piratas berberiscos, tan habituales por aquellos tiempos en estas costas.

A Carlos I le sucedió su hijo Felipe II y él fue quien dio la orden de establecer un sistema de defensa de la costa, pero no se lo encargó a catalanes, sino a dos ingenieros italianos: Juan Bautista Antonelli y Vespasiano de Gonzaga.

 

En 1.862 se demolió la torre existente y se construyó el edificio actual, terminándose en 1.864. Pero tampoco era catalán quien dirigió la obra, sino lorquino, el ingeniero D. Juan Moreno Rocafull, que además hizo los faros de Mazarrón y Águilas.

El faro, un abuelo venerable.

 

No hay por tanto, al parecer, motivos para creer que estaban los catalanes detrás de la construcción. Y tampoco hay muchas pruebas que avalen la historia de Maruja, la mujer del farero, que era bruja y que se abrazaba por las noches al cristal de la torre para que su sombra, proyectada por la luz del faro, viajase dando vueltas y entrase en las casas de los vecinos, que la temían. Dicen que la maldición se acabó cuando el farero subió una noche a la torre y con una manguera apagó los ardores de su bruja-esposa que salió proyectada y cayó al mar, perdiendo sus poderes.

 

Pero dejando la leyenda y volviendo a los fríos datos, el faro está sobre un edificio cuadrado de 20 metros de lado y su altura total es de 81 metros sobre el nivel del mar y emite luz blanca en dos destellos cada diez segundos. En sus inicios el funcionamiento era con una lámpara de aceite de oliva (virgen extra si de Karlos Arguiñano hubiese dependido) con ocultaciones cada minuto. En 1882 empieza a utilizarse parafina y en 1919 se pone en marcha una instalación a base de vapor de petróleo. En 1925 se cambió el sistema óptico y los destellos de luz blanca eran cada 15 segundos. Durante la guerra civil no funcionaba constantemente, siguiendo órdenes de la Base Naval de Cartagena y sólo cuando se preveía el paso de buques.

La electrificación le llegó en 1960 y en 1971 se sustituyó la linterna, la óptica y los aparatos por los que tiene hoy día.

Más o menos en la actualidad.

El Faro de Cabo de Palos fue la sede desde 1875 a 1900 de la Escuela Teórico-Práctica de Faros, donde se preparaba a los aspirantes a ingresar en el Cuerpo de Fareros.

El alcance nocturno de la luz del Faro de Cabo de Palos es de 42,5 kms. aproximadamente (23 millas náuticas).

El edificio está construido en el extremo oriental del cabo del mismo nombre: Cabo de Palos. Aunque, en lenguaje coloquial, los cartageneros lo llamamos Cabopalos, a secas.

Alrededor de Cabopalos hay muchas calas de gran belleza (y peligrosidad) y que son un paraíso para los amantes de la pesca submarina. Así, tenemos cala Fría, cala Roja, cala de Las Escalerillas, cala Botella, cala Avellán, Cala Medina, cala Las Melvas, cala la Galera, cala Túnez, la más cercana al faro, y muy especialmente Cala Flores, la más conocida.

La morena de mi copla, habitual de las calas.

El Faro de Cabo de Palos ha sido testigo de muchos naufragios, el más importante de ellos el del Sirio, “el Titanic español” pero de eso ya se habló en una entrada anterior de este mismo blog.

Un cartagenero en la corte de el jueves

Mi hijo no nació con la revista El Jueves bajo el brazo, pero casi. Y si no ocurrió fue por culpa de ellos, de El Jueves, porque nació unos meses después de mi primogénito, “Jate”.

@jateshow con @eljueves
Jate le tenía querencia a El Jueves desde pequeñito.

En mi casa siempre estuvo El Jueves, así como El Papus, Barrabás, Por Favor, Hermano Lobo… y antes fue La Codorniz, coexistiendo pacíficamente con Pulgarcito, Gran Pulgarcito, Mortadelo, Din Dan, DDT y otros de la familia catalana Bruguera. A esa convivencia se sumaban los de la escuela valenciana, y así pululaban por allí el TBO, Jaimito, Pumby, El Cachorro, Pantera Negra primero y Pequeño Pantera Negra después.  Y además de El Cosaco Verde, El Teniente Negro, Tamar, Olimán, El Coloso, y muchos más, destacaban El Jabato y, por encima de todos, El Capitán Trueno. Un superhéroe sin superpoderes, pero con el poder de haber llegado a la actualidad, manteniéndose amorosamente encuadernado en mi biblioteca. Allí está entre Mortadelo, Astérix, El pequeño Spirou, otros y… El Jueves.

Revuelto entre tebeos y cómics desde siempre.
Revuelto entre tebeos y cómics desde siempre.
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108 años ya del naufragio del Sirio

El Cabo de Palos es el final de la sierra costera de Cartagena. Aquí ya se hunde ésta en el mar, aunque vuelve a aparecer brevemente formando las Islas Hormigas, para perderse definitivamente bajo las aguas. Esta estribación es sumamente peligrosa para la navegación marina.

El que el faro de Cabo de Palos estuviese destinado inicialmente a construirse en las Islas Hormigas no era capricho, era por necesidad. Pero problemas económicos, como siempre, lo impidieron y, quizás, si se hubiese construido allí se habrían podido evitar muchas muertes.

Hoy ya hay otro faro en la Isla Hormiga, pero no siempre estuvo allí; sin embargo, además de las tres islas: La Hormiga, El Hormigón y la Losa, los bajos, los de Piles, Testa, el de Dentro y, sobre todo, el de Fuera, siempre estuvieron, para desgracia de algunos buques. Hay datos desde de hace algunos años de los barcos siniestrados en sus cercanías pero, siendo ruta frecuentada desde la antigüedad por fenicios, griegos, romanos, y todos los pueblos que han recorrido del Mediterráneo a lo largo de la historia, resulta difícil imaginar los hundimientos que habrán ocurrido en aquellas aguas y de los que no se tienen, ni se tendrán, noticias.

En 1883 fue el vapor “Nord America” y en 1899 el carguero “Minerva”. Los dos sucumbieron al Bajo de Fuera y ambos pecios forman hoy parte de la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas , uno de los lugares de interés de La Manga, especialmente para los amantes del buceo.

Pero hay más buques hundidos. La lista de naufragios en los alrededores del Cabo de Palos es bastante numerosa, aunque es justo aclarar que no todos han sido debidos a la orografía submarina, ya que los torpedos en diferentes guerras también ayudaron bastante, y algún que otro hundimiento no ha sido tal naufragio sino un hundimiento deliberado de buques dados de baja para ayudar a conformar la reserva marina.

Stanfield

Uno de los pecios mejor conservados es el “Standfield”, hundido en 1916 por un torpedo alemán y que se puede ver en este video.

“Primo”, “Gilsa”, “Kasenga”, “Willmore”, “Lilia Dubil”, “Alavi”, “Doris”, “Dospina Micolina”, “Atlantic City”, “Montetoro”, “Ízaro”, “Southampton”, “Thordissa”, “Isla Gomera” (conocido localmente como “Naranjito”), “Ville de Verdún” y otros son los nombres de los buques que reposan en los fondos de Cabo de Palos y sus cercanías. Hay una página de ellos muy bien documentada del Club Cimas.  

En  una especie de macabra compensación, el galeón “Cabo de Palos” se hundió en la Ría de Avilés en 1911, y de él se conserva el ancla.

El hundimiento del Sirio

Pero, por encima de todos ellos, destaca el naufragio del trasatlántico italiano “Sirio” hundido en el bajo de Fuera de la Hormiga, el 4 de Agosto de 1906 y hace poco más de un mes se cumplieron 108 años de aquella tragedia.

El trasatlántico Sirio.

El hundimiento del “Sirio” es el mayor naufragio del Mediterráneo en cuanto a número de víctimas y, aunque ocurrió antes que aquél, es considerado como “el Titanic español”.  

Era un vapor construido en Glasgow y hacía la ruta de Italia (había partido de Génova el 2 de Agosto) en dirección a Argentina, Brasil y Uruguay, llevando como pasajeros entre otros, como en el caso del Titanic, a cientos de emigrantes que huían de la pobreza y buscaban un mundo mejor en América. Viajaban en él unas 1.000 personas.

Pese a que las rutas marítimas de entonces ya evitaban siempre las Islas Hormigas, aún no se sabe por qué, el capitán decidió pasar entre ellas y el Cabo de Palos. El resultado fue terrible, el barco sufrió un fuerte golpe y quedó encallado en el Bajo de Fuera. Eran las 4 de la tarde. Lo primero que hizo el capitán y sus oficiales fue ponerse a salvo en un bote y abandonar a su suerte a los pasajeros, una conducta igual de heroica que repitió recientemente el famoso capitán Schettino en el naufragio del Costa Concordia.

Poco después, estallaron las calderas y ocasionaron la muerte de muchas personas, especialmente los tripulantes de encargados de las máquinas del barco.

El Titanic español.

Los habitantes de Cabo de Palos se encargaron de rescatar a una gran cantidad de personas pero, pese a ello, no pudieron evitar que la mortandad fuese también muy alta. No se sabe con exactitud la cifra de víctimas pero se estima sobre las 250.

Placa conmemorativa de la tragedia.

Sobre el naufragio del Sirio hay libros, videos y, por supuesto, mucha documentación en internet. Por ejemplo, son recomendables estos dos artículos.

Un temporal ocurrido pocos días después del naufragio partió el buque en dos trozos que se encuentran separados, y formando parte de la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas, declarada en 1995, y desde entonces el buceo está restringido y no puede efectuarse sin los permisos pertinentes.

La proa del Sirio descansa a 70 metros de profundidad, mientras que la popa está solamente a 40.

Salvarse por los pelos

La expresión “salvarse por los pelos”, que viene a significar librarse de algo malo en última instancia y con suerte, está originada en el ambiente marinero y, concretamente, por los naufragios. Los marineros llevaban antes el cabello largo porque era una especie de seguro ya que a veces los rescataban del agua sujetándolos precisamente por los pelos.

Y ahora la leyenda, que también la hay. Al parecer, en el Sirio viajaba un determinado número de religiosas que no pudieron ser recogidas por los pobladores de Cabo de Palos desde los botes precisamente porque llevaban la cabeza rapada por motivos de disciplina. En consecuencia se ahogaron todas ellas. Aparecieron luego ahogadas en una de las calas que hay junto al Faro de Cabo de Palos y que se le llama por ello La Cala de Las Monjas. Y dice la leyenda que por la noche, cuando es el aniversario del hundimiento del “Sirio”, es decir, cada 4 de Agosto, todavía se oyen sus cánticos y lamentos en dicha cala. Puede ser una buena excusa para visitar Cabo de Palos de noche ¿no?

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Si llueve, migas

Hoy que llueve es día de migas, como sabe todo el mundo. Al menos todo el mundo que es de Cartagena (o de Murcia, que es eso que nos rodea por todas partes menos por la mar).

Mis migas
Mis migas

He leído varias versiones de la costumbre por estas tierras de comer migas los días que llueve y hay una que dice que al ser el agua un bien tan escaso y preciado en el sureste, el día que había lluvia era un día festivo que se celebraba comiendo ese plato exquisito para tanta gente. Hay otra teoría, que me convence más, que dice que cuando llovía y no se podía hacer otra cosa, había que apañarse con lo que hubiese almacenado en casa y lo que solía haber era pan duro. En caso de ser algo afortunados, algunos tenían guardados también productos derivados de haber matado a su chinico, es decir longanizas, tocino y todas esas cosas que hacen las delicias del Señor Colesterol. Y esas eran las cosas que acompañaban a las migas, como «tropezones».

Si este blog fuese de cocina, ahora vendría la receta de las migas, pero no lo es. Me limito a decir que me salen muy bien y que, entre las dos escuelas que hay, la de hacerlas con harina o hacerlas con pan duro, soy de esta última, por supuesto. Y que doy fe de que cuanto más duro esté el pan, mejor salen. Y que si se mezclan varios tipos de pan, también salen mejor que si son de uno solo. O son mejores, o a mí me gustan más, al menos.

En Cartagena, y no sé si en otros sitios, hay dos tipos de migas: de pobre y de rico. En contra de lo que pudiese pensarse, las de pobre son las que llevan tropezones y las de rico las que llevan las migas de pan solamente. La razón es sencilla, los pobres necesitaban ingerir calorías y quizás ese plato era el único que tenían al día, por lo que si llevaban morcilla, tocino, longaniza, mejor que mejor. Para los ricos era solamente un exquisito acompañamiento para el chafé o el chocolate y, de ese modo, por supuesto que sobraban los tropezones.

Y ahora, al hilo de que las migas podían ser una comida única de pobre, recuerdo lo que me decía mi madre:

– ¿Qué hay para comer?

-Migas. Si te jode, no lo digas.

Winter is coming

Hace algún tiempo escribí sobre El Hombre Que Mira y en aquella entrada ya dije que este extraño ser, cuando llega el mal tiempo, su patrón, o padrino, o lo que sea, se apiada de él y lo abriga un poquito.

El hombre que mira se abriga.
El hombre que mira se abriga.

Ahora que llega el invierno (Winter is coming, domo dirían en Juego de Tronos) y los días refrescan, ha llegado el momento de ponerse, al menos, unos calcetines. Después llegarán las bufandas y el gorrito de Navidad. En su tiempo, claro.

Por cierto, falta un mes justo para Nochebuena.